Dante y donantes

Como nunca es demasiado tarde, rectifico algo que dije hace exactamente catorce días, en esta columna semanal. Resulta que el Día Mundial del Donante no existe, sino que en algunos países el 30 de mayo, como señalaba en dicha columna, se conmemora el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, pero en España, ese señalado día fue el primer miércoles de junio. El 30 de mayo se eligió porque fue el día en que nació Dante, el hijo de la primera paciente trasplantada de hígado en un hospital público de Argentina, país, dicho sea de paso, de mi familia política. En México, otro de los países que tomó esa fecha para sensibilizar a su población y sumar «salvadores de una vida» al milagroso mundo de los transplantes, hay más de quince mil pacientes en espera de recibir un trasplante de órganos. Una simple operación, basada en la solidaridad de los donantes, alargaría su existencia o mejoraría su calidad de vida, por eso es tan importante que la sensibilización sea mundial. Muy agradecida a la Organización Nacional de Transplantes, primero por su labor, segundo por alertarme de este pequeño lapsus, y tercero, cómo no, ¡por leerme! Implicados con valores tan necesarios como son la cooperación, la eficacia y la solidaridad, desarrollan funciones relacionadas con la obtención y utilización clínica de órganos, tejidos y células. Gracias a los que os seguís comprometiendo con la bonita tarea de cuidar y alentar el regalo más preciado que es la vida, y no está de más seguir recordando la importancia de hacernos donantes.