El Bayern, saneado

El fichaje de Guardiola por el Bayern debería hacernos reflexionar sobre el futuro del fútbol. En los últimos tiempos han aparecido caballos blancos que no siempre son la solución para un club. El fútbol es campo abonado para oportunistas. En Inglaterra se ha manejado mucho dinero de inversores rusos, estadounidenses o árabes; los petrodólares también han llegado a Francia, y en Italia son, tradicionalmente, las grandes familias industriales las que han mantenido durante años el brillo de sus clubes. En Alemania, hay menos sobresaltos económicos y los grandes clubes, al menos oficialmente, mantienen economías saneadas. De ello presume el Bayern, a pesar de haber pagado la cláusula de 40 millones de Javi Martínez y de ofrecer a Guardiola el salario más alto del fútbol mundial.

El Bayern de Múnich está dirigido por ex jugadores, gentes que conocen el mundo en el que viven y miden bien su cuenta de resultados. La Bundesliga reparte los beneficios de los derechos televisivos –inferiores al montante español– de manera más equitativa y por ello las diferencias entre los grandes y el resto no son exageradas.

El Bayern echa la casa por la ventana con Guardiola, pero no acometerá grandes fichajes. Su control está en una pareja de refuerzos. No tiene vida tan anárquica como en España. Pep ha firmado un proyecto para tres años. No han buscado sólo al ganador, aunque son felices por haber contratado al más admirado en el mundo y al que no exigirán que juegue como el Barça.

Posdata. Pep Guardiola tiene seny. Ha optado por la estabilidad alemana.