El movimiento Browniano o el andar de los borrachos

La Razón
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A veces la vida es impredecible, ese es el argumento que emplea Leonard Mlodinow en su libro «El andar del borracho: cómo el azar gobierna nuestras vidas». Este especialista en mecánica cuántica exploró en su best-seller cómo las diversas decisiones que continuamente tomamos empujados por impulsos arbitrarios, unidos a nuestras reacciones, influyen en la mayor parte de nuestra vida personal. De esta manera, el acierto o el error muchas veces no procede de un gran conocimiento o de una gran incompetencia, sino de circunstancias fortuitas y erráticas, algo así como el movimiento browniano que detectó Einstein en algunas partículas, un movimiento aleatorio y sin razón aparente que comparó con el andar de un borracho por su impredecibilidad.

Ejemplos clarificadores los encontramos en el día a día. El Sr. Pablo Iglesias, que ha castigado dialécticamente de manera muy dura en las últimas semanas a IU, empezó su andadura política en esta formación. Intentó, sin éxito, formar parte de sus candidaturas e incluso trabajó laboralmente para esta organización.

Sin duda, su salida de IU no tuvo nada que ver con la decepción de no formar parte de sus candidaturas, sino con un proceso de reflexión por el que descubrió, poco a poco, que su lugar es la socialdemocracia y que es una lástima que ya exista el PSOE porque ese siempre ha sido su espacio natural aunque solamente ha sido consciente en los últimos años.

Por su parte, esta misma semana el Sr. Alberto Garzón, líder de IU, ha criticado la propuesta del Sr. Pablo Iglesias de asegurar una renta básica con carácter universal. Los argumentos que ha esgrimido son que incentiva el no trabajar, es injusta, además, inflacionista, tiene problemas de ajuste y es más cara.

El Sr. Garzón ha calificado el resto de propuestas económicas de Podemos como incongruentes y con muy poca concreción y termina su ataque apelando a su condición de economista para aseverar que la «economía no es una cosa cualquiera».

El cambio de actitud del candidato de IU respecto a Podemos ha sido de 180 grados, ha pasado de colgar el cartel de «liquidación total» a escandalizarse de la demagogia y la inconsistencia de los de la bandera morada.

Es muy probable que el Sr. Garzón, después de un análisis serio y concienzudo, se haya dado cuenta de que la coherencia programática es incompatible con fundirse en un mismo ser con el Sr. Iglesias y compañía.

Desde luego que la inmensa mayoría de españoles no dudamos de que nada tiene que ver que se haya malogrado la negociación con Podemos para que el Sr. Garzón arremeta contra ellos y que si la fusión se hubiese producido, es decir, que el líder de IU fuese hoy un reconocido dirigente de la nueva fuerza política y se le hubiese cargado con la pesada losa de tener una responsabilidad pública, a ser posible escaño en el Congreso de los Diputados, le seguiría pareciendo igual de mal la renta mínima y estaría escandalizado, igualmente, con las propuestas económicas del Sr. Iglesias.

No es el único caso de personas que ven la luz de la verdad a tiempo. El fichaje de la Sra. Irene Lozano por mi partido es otro buen ejemplo. El pasado 11 de julio, hace tres meses y algunos días, la Sra. Lozano compitió con el candidato de la Sra. Díez, el señor Herzog, en un proceso de primarias para dirigir el partido político UPyD.

Tampoco tenemos duda ningún español de que, en caso de que hubiese ganado el congreso de la formación magenta, la Sra. Lozano habría orillado sus críticas al PSOE e iniciado un proceso de acercamiento a los socialistas, desde luego no a Ciudadanos, hasta lograr la integración de UPyD en el Partido Socialista.

De hecho, el convencimiento que tenemos la mayoría sobre esta circunstancia es tan grande que sabemos que para dar el paso de entrada al PSOE daba igual que se honrase su llegada con un escaño por Madrid en las Cortes o sencillamente hubiese cogido un carnet en alguna del más de centenar de agrupaciones que hay en Madrid y hubiese trabajado con los afiliados de base duramente para obtener la victoria electoral.

Sin duda, la impredecibilidad de las actuaciones de las personas es ese movimiento browniano que describía Einstein, el andar del borracho lleva a las personas a tomar decisiones y, de esta manera, llegar a situaciones que nadie habría predicho hace tan sólo unos pocos meses. ¿Qué sería hoy del Sr. Iglesias, el Sr. Garzón o la Sra. Lozano si hubiesen logrado sus objetivos en aquel momento? preguntaremos a Mlodinow.