El señor del fútbol y el señor de Zara

L2 Abdicación

Sorpresa. El Rey abdica. ¿Por qué? Picasso decía que él pintaba lo que pensaba, no lo que veía. Hago mía su frase con brochazo de retoque: yo digo lo que pienso. El Rey, siendo Príncipe, me preguntó si yo era monárquico. «Señor –le contesté –, soy apolítico del Atlético de Madrid. Creo poco en las ideologías, creo en los hombres. Creo en usted, creo que, cuando llegue su momento, lo hará maravillosamente». No me equivoqué. Soy, desde aquel año –1975, Juegos del Mediterráneo de Argel–, «socio-abonado» de Don Juan Carlos. Políticamente, el Rey, gracias a su carácter abierto y afable y a su seductor magnetismo, ha hecho muchísimo bien a España.

–Pero...

–No siga, por favor. Que lance el primer pero quien esté limpio de peros.

Con Felipe VI no he hablado nunca. Con el Rey, muchas veces. Le quiero y le echaré de menos. Siento en el corazón que «nos deje». Políticamente, ha sido siempre un enamorado apolítico de España y de los españoles.

M3 Globalidad

En el siglo de la globalidad, nada globaliza tanto como el deporte. El Giro ha globalizado a un colombiano de 24 años, bajito, de nombre Nairo Quintana. Repudia Nairo el vocablo pobre. «Soy humilde, no pobre; en mi familia nunca se ha pasado hambre», matiza. Nairo es un hijo de la nada. «Pedalear y leer –dice– son mis aficiones favoritas. Leo mucho. Cuanto sé a los libros se los debo, son mis maestros». Cree en la familia: «Mis padres, mis hermanos: con ellos cerca, soy el hombre más feliz del mundo». A todos los ha tenido en Italia, supongo que pagados por él, el día de su gran victoria en el Giro. Simeone habla de «partido a partido». Nairo, de prueba a prueba: «El Tour, para el año que viene».

X4 Iconos

Rajoy y Felipe VI. Como somos españoles, le sacamos la punta maliciosa a todo. Somos así. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, es madridista. Jamás lo ha ocultado. Y quiere que a Florentino Pérez le vaya bien en el Madrid, «pues si le fuese mal a él y por lo tanto al Real Madrid, eso sería malo para España». Lo cual que sí. ¿A que sí? Felipe VI –lo será dentro de unos días– es atlético. Pero simplificando, ¿qué es lo que real y atléticamente quieren en la superficie y en el fondo Rajoy en blanco y Felipe VI en rojiblanco? Que los «iconos» del balón que tan sobresalientemente pulen y abrillantan la marca España no dejen de serlo jamás. Siendo Príncipe de Asturias, Don Felipe estuvo en la final de la Copa del Mundo del inolvidable golazo de Iniesta a Holanda. Ojalá podamos verle también, como Rey de España y de todos los clubes españoles, en la final de Maracaná, con Mariano Rajoy, y con Rubalcaba, y hasta con el exótico Pablo Iglesias.

J5 Prima

Con perdón: la demagogia es el sida de la democracia.

–¿Eso es tuyo?

–Claro que no, lo que pasa es que no sé dónde lo he leído.

España, económicamente, no puede: culpa de la crisis; el fútbol, en cambio, sí puede. Chocante paradoja. Amancio Ortega, el señor de Zara, gana chaparrones de millones gracias, sencillamente, al «fútbol de sus negocios». ¿Considera alguien escandaloso, por lo tanto, que Amancio Ortega, por causa de su megatalento gane lo que gana y megapague lo que megapaga en impuestos al fisco? ¿A qué no? La Federación Española de Fútbol, que preside Ángel María Villar, no recibe ayuda dineraria alguna del Estado. Vive del dinero que ella produce, luego si es generosa y puede, ¿por qué escandalizarse de la prima de 720.000 euros pactada con los jugadores si ganan la final del Mundial?

–La tierra para quien la trabaja, me recuerda irónicamente Hernán San Pedro, y el dinero del fútbol, por consiguiente, para los futbolistas que se lo trabajan con títulos.

Vivimos, a Dios gracias, en una democracia liberal, de libre mercado, de oferta y demanda y de «cracks» y de tíos con megatalento.

V6 Nos valoran

Estamos en la antesala del Mundial. «El mayor espectáculo del mundo empieza la semana que viene», leo. ¿Cómo lo hará la Selección de Del Bosque? ¿Será tan egregia en Brasil como lo fue en Suráfrica? La valoran, sí. Y es favorita, de verdad, en opiniones y apuestas. Veamos lo que piensan algunos colegas de Del Bosque. Para Alejandro Sabella, argentino, «España es la inteligencia del fútbol desde hace años». Roy Hodgson, inglés: «Admiro el fútbol». El alemán Joachim Löw: «España hace circular la pelota como nadie». El brasileño Luiz Felipe Scolari: «Claro que España puede llegar a la final». Por lo que a Del Bosque respecta, complace leer que «estos jugadores sienten también a España».