Hasta siempre, Michele

La Razón
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Tenía 37 años y toda una vida dedicado en cuerpo y alma al ciclismo. Iba a disputar el Giro como líder del equipo Astana. Tras muchas victorias (como el Giro 2011), por fin este mes de abril, cuatro años después de sus últimos premios, había ganado la primera etapa del Tour de los Alpes, una dura jornada de media montaña con gran subida final. Dedicó la victoria a las víctimas de los últimos terremotos de su región.

Michele Scarponi, el veterano ciclista de sonrisa eterna, estaba atravesando un gran momento fruto de su esfuerzo y gran sacrificio, como el que supone estar lejos de sus gemelos de cuatro años Tommaso y Giacomo. Le veíamos entrenar duro en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, compartiendo maratonianas jornadas con nuestros grandes deportistas como el piragüista asturiano Javier Hernanz. Él, como tantos que disfrutaron del ciclista, afirma que era «la persona más alegre, divertida y carismática. Buen compañero y gran luchador».

El pasado sábado salió temprano a entrenar para poder disfrutar después de su familia. Cerca de su casa ocurrió la terrible tragedia. En un cruce de caminos, donde una furgoneta debió cederle el paso, se truncaron los buenos augurios. Allí esperó incrédulo su fiel acompañante el loro Frankie. Allí se arrodillaba su viuda Anna para sostener en brazos su cuerpo inerte. Allí el tiempo se detuvo y el mundo se conmocionó. Seguimos gracias a gestos grandiosos como el de Alejandro Valverde, que dedicó su victoria y premios a la familia del fallecido.

Ser ciclista supone lidiar con grandes riesgos: caídas, infartos, crisis cardiacas, deshidratación... pero no han de vivir también bajo la amenaza de atropellos. Se dejan la vida en extenuantes entrenamientos, que solo elegidos como Michele, dotados de una personalidad optimista, entusiasta y resiliente, soportan con una actitud ejemplar. Era capaz de transformar los momentos más duros y difíciles, en alegres anécdotas. Y lo mejor: contagiar alegría no solo a su equipo, sino, algo que dice mucho de su grandeza y humildad, a todo el pelotón. Hasta siempre, enorme Michele Scarponi.