La alegría de España

La Razón
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Sonrisa

Hay que sonreír. La sonrisa es el idioma universal de los hombres sanos e inteligentes.

–Hay –me corrigen– otra sonrisa: la del sol. Ante el sol de España, los turistas exclaman: «Con un sol así, no sonreír es imposible».

Marc Márquez, sol de España. Sonríe por todo, hasta cuando se cae (esta temporada se ha caído 27 veces).

–Sé convivir con mis caídas. La caída forma parte de mi mundo – dice sonriendo.

Su mundo: tetracampeón (cuatro títulos en GP) y hexacampeón (seis títulos en total). A sus 24 añitos, ya un solazo de deportista que brilla en todo el mundo.

–Es un gran piloto, es un gran campeón y es un gran «chaval».

Ahí queda, castizo, el piropo de Andrea Dovizioso.

–De Dovizioso –dice Marc– he aprendido mucho esta temporada.

Ah, si la política española fuese como el mundo del deporte.

–Desgraciadamente, es un mundo con más sombras que luz solar. De ahí, a veces, la necesidad del látigo 155. (en la política).

M14

Dolor

Dolor físico, dolor social. En Londres, en el torneo de los maestros, a Nadal no lo ha derrotado el belga Goffin.

–Nadal no es hoy Nadal, Nadal hoy es su dolor.

Llevan tiempo conviviendo el dolor y Nadal.

–El dolor –reconoce Nadal cuando se le pregunta– es otro de mis compañeros.

Lo formidable de Nadal es que el dolor no acaba de acabar con él.

–Volveré –dice Nadal, remedando a aquel general americano.

La mente de Nadal, afortunadamente, es más poderosa que el poder de su dolor. «Del dolor se aprende», dijo un sabio. Nadal es sabio. Claro que volverá.

Dolor social. El de Italia. Italia no estará en el Mundial futbolístico de Rusia.

–Un Mundial sin Inglaterra, sin Brasil, sin Italia, no es un Mundial.

¿Quién lo dijo? Recuerdo sólo la frase. Ojeo los periódicos italianos. El fútbol no es una «tontería».

–El fútbol –soltó Berlusconi en sus años de tronío y majeza política– es la mantequilla de la política.

El fútbol y el cine suavizan los disgustos diarios de la vida: de ahí el disgusto de Italia.

J16

Cabreo

Mundial de fútbol y cabreo.

–A Italia no se le ha pasado todavía el disgusto. Sigue sentándole la no clasificación para el Mundial de Rusia como a Puigdemont el artículo 155 de la Constitución.

Es natural, fuera de juego los dos. Puigdemont, en Bruselas como «prófugo vip» por cobarde «vip» y traidor «vip» a sus compañeros de «juerga» secesionista.

–A esas cosas, a independentista o a comunista, ya no se juega en el siglo XXI. Jugar a esas cosas en el siglo XXI es neolítico.

Italia, en fútbol, hacía años que se había quedado también, estéticamente, en el neolítico, en el neolítico del cerrojazo. Las esbeltas columnas del fútbol siglo XXI son la posesión, la ambición ofensiva, la velocidad y atacar por las bandas.

–¿Lo de España?

–Pues sí, más o menos.

V17

Podium

Hacer España (lo que hace el deporte) y deshacer España (lo de Puigdemont). Dejarse la piel en el deporte para hacer España (Telefónica con su programa Podium y el COE) y despellejar la piel de toro de España (Puigdemont desde Bruselas).

–El mejor embajador de España es el deporte.

Gran verdad. Incuestionable verdad. Lo dijo ayer, en el COE, su presidente Alejandro Blanco, en el acto/balance del programa Podium 2017. Gracias a Podium, o sea, al generoso patrocinio de Telefónica, en este ya agonizante 2017 los «deportistas Podium» consiguieron un total de 139 medallas (52 de oro) para España. Ponderó Francisco de Bergia (ejecutivo de Telefónica):

–Venir a esta casa (COE) es siempre una alegría.

El deporte, la gran alegría de España.