Las cuentas pendientes

La Razón
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Laurence J. Peter denominó «jerarquiología» al estudio que realizó durante años sobre las jerarquías en las organizaciones sociales, tanto en empresas como en otras sin ánimo de lucro.

Popularmente se conoce como el Principio de Peter y lo que dice es que en cualquier jerarquía, tanto simple como compleja, toda persona tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia.

Se puede caer en lo que el profesor llamó la regresión jerárquica, es decir, cuanto más tiempo lleva una organización rigiéndose por el Principio de Peter, más incompetencia acumula.

Dos Hermanas es un municipio sevillano considerado como uno de los bastiones socialistas de Andalucía y de España. Quico Toscano es su regidor y permanece en el cargo desde 1983. Sin duda es un gran alcalde que ha entendido la idiosincrasia y las necesidades de su municipio.

Es, precisamente allí, donde tuvo lugar uno de los primeros actos de Pedro Sánchez como aspirante a la secretaría general del PSOE, una vez que había dimitido de la misma.

Sin duda, el apoyo que supo dar el alcalde fue una apuesta que le ha reportado haberes políticos. Hoy es presidente del Comité Federal y tiene encargada la misión de que este órgano nunca vuelva a dar la espalda al líder socialista.

También debe ser por eso que se han convertido en habituales las opiniones de Toscano sobre la política regional y nacional. La última ha consistido en una llamada a un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, para evitar que Vox llegue al gobierno. En su petición, el alcalde llega a plantear la posibilidad de que el PSOE no presida la Junta de Andalucía, cediéndosela a la formación naranja.

Realmente las declaraciones del presidente del Comité Federal son dignas de alguna reflexión. En primer lugar, la responsabilidad de que Vox determine e incluso pueda formar parte del gobierno en Andalucía no es del Partido Socialista, sino del Partido Popular, si mantiene su disposición a pactar con ellos y de Ciudadanos si se convierte en colaborador necesario del ascenso de la extrema derecha al poder.

Dejar esa responsabilidad en el cesto de quien ha ganado las elecciones y ha obtenido un 33% de apoyos más que el segundo partido, es un error producido bien por falta de competencia, bien porque el objetivo es otro distinto al de buscar lo mejor para Andalucía y para el PSOE, la satisfacción de cuentas pendientes.

También existe la posibilidad de que la idea no haya nacido en Dos Hermanas, sino en el centro de Madrid y que responda a un cambio de estrategia al no haber podido hacer caer a la dirección socialista andaluza el día después de las elecciones. Es posible que se haya optado por el desgaste interno protagonizado por la minoritaria y cuidada oposición entre los militantes de la federación sureña.

Sea como sea, quitar el foco sobre Ciudadanos, el PP y su relación con la extrema derecha que ha emergido es un error de país, porque lo de Vox no es un fenómeno aislado del Sur, sino que podemos ver escenarios semejantes en el Congreso de los Diputados y si la derecha democrática da paso a la derecha no democrática sin coste político alguno, algo no estaría funcionando bien en España.

Por tanto, la idea de liquidar a Susana Díaz asumiendo la responsabilidad que le corresponde a PP y Ciudadanos es mala y teñida por cierto grado de incompetencia, que puede ser local o, más probablemente, nacional.

Por cierto, en Dos Hermanas la abstención creció en casi diez puntos. Ojalá hubiese podido el alcalde convencer a los vecinos para que hubiesen ido a votar.