Leyes injustas, o no

La Razón
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Desde que se han celebrado las elecciones locales y autonómicas, se habla mucho de no cumplir u obedecer las leyes que algunos consideran injustas, llamando a una especie de insumisión civil, que no sería importante si no fuera porque estas personas están a punto de asumir algo de poder. Esta historia ya la conocemos en España, y fue cuando la izquierda democrática española de 1933 fue tomada por los revolucionarios de Largo Caballero, que querían convertir a España en una república soviética, y todos sabemos cómo acabó aquello. Pero lo realmente dramático es que en pleno siglo XXI, algunos siguen soñando con lo que se denomina uso alternativo del derecho, corriente doctrinal de inspiración marxista, que sostiene una suerte de naturaleza política del derecho y su carácter de clase, admitiendo la posibilidad de su interpretación contra los intereses de la clase dominante y al servicio de las clases oprimidas, esto es, prescindiendo del instrumento democrático por excelencia, la Ley, cuando a algún dirigente le parezca que la esta es injusta, y como consecuencia de ello se deja de aplicar, eso sí, cuando este dirigente quiere. Esto es lo mas contrario a un sistema democrático, por el que tanta gente ha dado su vida, porque este tipo de gente considera las leyes injustas cuando les conviene, sin someterse a ningún refrendo democrático. El problema está en que el sentido de la justicia es muy individual y cada ser humano tiene el suyo, y la única forma de democratizar el concepto y elevarlo a la categoría de valor es sometiendo la Ley al refrendo de la mayoría a través de los parlamentos. Pero la cuestión es de qué sirve todo esto si llega un o una iluminada y nos dice lo que es o no es justo y lo que debemos cumplir o no.