Orihuela, otra vez popular

Era una espina clavada en el corazón del Partido PP de la Comunitat. Una de las enseñas municipales más ondeadas había pasado a manos infieles. ¿Cómo iban a pensar los populares que Orihuela podía perderse, cuando un alcalde como Luis Fernando Cartagena había sido el segundo más votado de España, sólo superado por Jesús Gil en Marbella? Hablo porcentualmente, of course.

El secretario general del PP, Serafín Castellano, culminaba ayer la faena de devolver la ínsula de la Vega Baja a sus filas, de las que nunca debía haber salido por haber sido la lista más votada con diferencia en las elecciones. Gracias a esas coaliciones «anti» ocupaba la poltrona consistorial Monserrate Guillén, de Els Verds, con tan sólo tres concejales, apoyado por un batiburrilo de tres partidos más, entre ellos el PSOE, pero con la circunstancia surrealista de que el Gobierno lo componen 9 ediles (PSOE-Els Verds) mientras que el PP tiene 12 .

Castellano se ha empleado a fondo en esa «niña bonita». Primero dinamitando el primer amago de moción de censura que iba a encumbrar a Mónica Lorente, imputada en el «caso Brugal». Después, convenciendo al Centro Liberal Renovador (CLR) para que aceptara a Pepa Ferrando (PP) como alcaldesa.

La verdad es que el movimiento del CLR es todo un tratado de transformismo, parece una parada militar : izquierda, derecha, izquierda... Comenzó la legislatura gobernando con PSOE y Els Verds, rompió y pasó a la oposición. Ahora, volverá participar en el Ejecutivo Local.

El PP recupera así por aquello del «arte de lo posible» lo que nunca debió perder. Así es la vida