Sexta clave

Tener objetivos y deseos es según la ciencia, la sexta clave para ser más feliz. Y no sólo para ser feliz, también para no morir. Porque cuando no tenemos deseos o sueños la vida pasa a un estado vegetativo. No es vida. Viktor E. Frankl, psiquiatra austriaco que resistió a varios campos de concentración nazis, cuenta en su libro "El hombre en busca de sentido", que sólo los que tenían algo que cumplir fuera, algo primordial para su vida, resistían como jabatos el embate de aquel infierno. No eran grandes cosas, podía ser alguna promesa a un ser querido, o cumplir un deseo con otro, o hacer algo siempre ansiado, con alguien. Nunca solos. Porque los objetivos solitarios no tienen el impulso suficiente para hacernos fuertes y, menos aún, dichosos. Yo creo, he descubierto con el paso de los años, que lo único que me ayuda a resistir, a no caer en un pozo insondable, es mi lucha por aprender a amar para ayudar a los otros, a los que necesitan urgentemente una mano. No pretendo que esos otros sean mis amigos, ni que me lo agradezcan, sólo quiero a través de mis fortalezas, la escritura y el teatro, favorecer el bienestar de los tristes o destartalados. Nada más. El acto de dar sin esperar nada a cambio es, según mi ejercicio, lo más agradable del vivir. Sabiendo, sin duda, que incluso con la mejor voluntad, meterás la pata, harás tonterías y hasta daño, tendrás que corregir tu proceder continuamente. Porque, queridos míos, qué poco sabemos, qué necios venimos, qué cadenas familiares y culturales nos arrastran. Sin embargo, querer mejorar, y querer que sea para los otros, nos hará más felices. Nos hace.