Un Cayo recalentado

Ya sé que la expresión se refiere al callo, con dos eles, que te hace la pascua en un pie y más cuando se recalienta por el roce con el zapato. Pero no es de ese callo y de ese recalentamiento del que me dispongo a dar mi opinión tras haber escuchado el pasado sábado al reelegido, o ratificado, coordinador de Izquierda Unida. La verdad es que tengo la impresión de que al señor Lara, don Cayo, se pasan la vida ratificándole porque no hay mes en que no tengamos noticia de ello. Debe ser que los viejos modos del culto al líder, tan característicos del comunismo rancio que con tanta propiedad representa el señor Cayo, hay que mantenerlos a falta de propuestas sensatas, y modernas pues este Cayo con «y» apareció recalentado ante la Prensa y dijo algo que no debería pasar inadvertido y de lo que deberían tomar nota aquellos que tienen la obligación de proteger el orden. El compañero Lara, que dirían los suyos, dejo entrever que la calle puede calentarse hasta límites peligrosos. Y es cierto, sobre todo gracias a las soflamas de una izquierda que nunca gana en las urnas pero que siempre saca tajada, como en Andalucía, cuando los socialistas necesitan de una muleta para seguir en el machito. Una izquierda que no tiene el apoyo popular suficiente pero que sí dispone de capacidad de agitar la calle manipulando a los descontentos, que es cierto que son muchos en este país, a los que no les ofrece alternativas sino soflamas. Soflamas como las de Rubalcaba, que habla de situación crítica a cuenta de los papeles publicados sobre los presuntos sobresueldos de los dirigentes del PP. Más vale que actúe pronto la Justicia a la que algunos ya han acudido y, otros anuncian que acudirán en breve. Porque aquí cuando las dudas recaen sobre la izquierda, no pasa nada. Pero si la sombra está sobre el PP, arde Troya.