Una incierta idea de España

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El PSOE acaba de renovar sus cuadros dirigentes en las distintas federaciones regionales sin acertar a responder la pregunta elemental de qué es España. Las posiciones sobre el modelo territorial, un asunto clave del momento político español, son muy dispares. En conjunto, salvo las comunidades contaminadas por el nacionalismo catalán –la misma Cataluña, Valencia y Baleares–, la idea de la «plurinacionalidad» lanzada por Pedro Sánchez ha despertado más rechazo que entusiasmo. El rechazo ha sido especialmente contundente en Andalucía, la principal federación socialista, donde se ha puesto, además, de manifiesto el enfrentamiento entre Susana Díaz y el renovado secretario general, cuyos seguidores han quedado barridos. La pugna entre los dos continúa. Aparte de incompatibilidades personales y heridas abiertas, lo que está en juego es el modelo de partido y la idea de España. Nada menos. «Somos socialistas, nunca fuimos nacionalistas», le ha advertido la dirigente andaluza, que vuelve a ganar puntos para encabezar el cartel del PSOE en las próximas elecciones generales si sigue debilitándose el controvertido liderazgo de Sánchez.

Uno de cada tres votantes socialistas no está de acuerdo ya con la actual dirección del partido. Mientras la mayoría preferiría un pacto con Ciudadanos, Pedro Sánchez decide girar a la izquierda al encuentro con Podemos. Pero son las ocurrencias sobre el modelo territorial y el empeño en congraciarse con los soberanistas catalanes y darles carrete lo que está creando más desconcierto en las agrupaciones. Luego hay un goteo de noticias que no ayudan a mantener o recobrar la confianza en los actuales inquilinos de la sede de Ferraz. El educado «ahí os quedáis» de Eduardo Madina, disconforme con la nueva línea y cansado de desaires, o la destitución de un histórico como Alfonso Guerra en la Fundación Pablo Iglesias, que ha obligado a Ramón Jáuregui a pedir en público explicaciones, son indicios del sectarismo que se ha apoderado del partido centenario bajo el lema de «Somos la Izquierda». Esto, por lo demás, parece una redundancia hueca de contenido, cuando nadie sabe a ciencia cierta qué es hoy ser de izquierda en España y cuando el nuevo líder del PSOE ni siquiera sabe a estas alturas qué es España.