Y van...

La Razón
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Hay alguna encuesta que revela que dos tercios de los españoles no están de acuerdo con la consulta independentista que Puigdemont lleva diciendo que va a convocar desde el minuto uno de su «reinado». Hay, por lo tanto, otro tercio que sí querría tener la opción de decidir mediante consulta, cantidad nada desdeñable teniendo en cuenta que hay 36,5 millones de españoles con edades comprendidas entre los 18 y los 85 años. Hablamos de que hay 12 millones de españoles con derecho a voto que no quieren entender que la ilegalidad del dichoso referéndum no está en el hecho de preguntar, que eso no está prohibido (que se lo digan al Gobierno municipal de Carmena) sino en que sólo se les pregunta a los catalanes sobre una cuestión que nos afecta a todos. Si el referéndum fuese nacional, otro gallo cantaría y a lo mejor hasta Puigdemont se llevaba un susto porque estoy segura de que más de uno estaría dispuesto a votar a favor del desenchufe a cambio de tener la oportunidad de escuchar al president hablando de otras cosas, aunque sólo fuera del tiempo. Hay quien piensa que no es capaz; que está programado para repetir la misma cantinela una y otra vez. Por eso es inmune al ridículo que supone que no haya institución europea que le deje pasar del portal, y por eso hoy anunciará, por fin, la fecha de su consulta sin importarle un pito lo que piense todo aquel que no piense como él y absolutamente convencido de que es Clark Kent metiéndose en una cabina de teléfono. Eso sí, lo hará previsiblemente a viva voz y sin firmar ningún documento que pueda ser utilizado en su contra, que una cosa es reivindicar la independencia de Cataluña y otra muy distinta quedarse sin sueldo por ello. Ni la machada ni la falta de vergüenza dan para tanto.