Opinión

El deber de rendir cuentas

La Razón
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Hace cinco meses, Jordi Pujol acudió de forma voluntaria a la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament, se suponía que para explicar el origen de su fortuna oculta. En realidad, el ex presidente de la Generalitat convirtió aquella presencia en una monumental bronca a los diputados presentes. Hoy, Pujol regresa a la Cámara autonómica junto a su esposa, Marta Ferrusola, y su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, para responder por sus manejos en la comisión que investiga al clan. A diferencia de su primera irrupción, su presencia es obligatoria y se produce un mes después de declarar ante la juez como imputado, aunque es cierto que no aclaró ninguno de los numerosos interrogantes que rodean a sus cuentas secretas en el extranjero y todo lo que suscitó su confesión de julio pasado. Pujol se ha mantenido firme en la versión en la que aseguró que los fondos de las cuentas andorranas de su familia tenían su origen en la herencia de su padre, un dinero que gestionaría su primogénito. Pero el ex «molt honorable» no ha sido capaz en estos meses de aportar documento alguno que sostuviera su relato y, en cambio, las investigaciones judiciales y policiales han cuestionado sus explicaciones, incluidos también los testimonios del que fuera su jefe de prensa, Ramón Padrós, y de su cuñado, Francesc Cabana, en el Parlament. LA RAZÓN adelanta hoy nuevos datos reveladores sobre el origen de la fortuna que ocultó en el extranjero durante más de tres décadas. Los agentes de la UDEF creen que, en un determinado momento, se decidió que del tres por ciento de comisión que se exigía para la adjudicación de obra pública se pasara al cinco por ciento, de tal forma que el clan Pujol se quedara con ese dos por ciento y el resto fuera para financiar a Convergencia. Los investigadores cuentan con varias declaraciones de empresarios que lo confirmarían. Obviamente, estamos ante hechos muy graves. Hablamos de muy serios indicios que señalan al que fuera presidente de la Generalitat y al partido hegemónico en Cataluña como los promotores y beneficiarios de una red de comisiones ilegales para su enriquecimiento. Pujol, su esposa y su hijo tienen hoy el deber moral ante los ciudadanos de Cataluña de rendir cuentas y de responder con la verdad a las preguntas de los parlamentarios. Otra actitud, la obstruccionista o la evasiva que han mostrado hasta ahora, cuando no la desafiante, sólo redundará en la indignidad que les acompaña a la confesa condición de como mínimo defraudadores y evasores fiscales. En cualquier caso, somos escépticos, pues nada hace pensar que el ex president actúe con el decoro político que cabría esperar de quien lo fue todo en Cataluña. De hecho, entre los parlamentarios se sospecha incluso que Marta Ferrusola y Jordi Pujol Ferrusola podrían limitar su comparecencia a la lectura de un texto. Sería una nueva decepción, otra más.