Opinión

Inmigración: la UE no puede lavarse las manos

La Razón
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En sólo treinta y seis horas han sido interceptados en aguas del Estrecho de Gibraltar más de un millar de inmigrantes irregulares. Si el buen estado de la mar y la relajación en la vigilancia marroquí explican la avalancha de pateras, lo cierto es que la presión migratoria sobre los países del sur de Europa se incrementa cada año sin que la Comisión Europea tome cartas en el asunto, más allá de declaraciones de buenas intenciones. España, como Italia o Grecia, no pueden hacer frente solas a un fenómeno que es de carácter global.