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Mar en calma

Más vendido

Consiguen que consumamos en masa y a ciegas cuando quizá lo más vendido no sea siempre lo más saludable ni lo más recomendable

Hoy se celebra el Día Mundial del Videojuego o Día del Gamer. Desde 2008 quedó claro que es mucho más que un pasatiempo juvenil. Estudios científicos reconocen que favorecen habilidades cognitivas: la atención, la coordinación o la resolución de problemas. Ayudan a crear comunidades: consolas, ordenadores y móviles son auténticos escenarios culturales y económicos. En España, la industria del videojuego genera empleo, innovación tecnológica, programación, creatividad… todo un mundo que acaba atrapando a quien entra en él y que ¡factura más que el cine y la música juntos!

Sí, somos creativos, genera muchos puestos de trabajo, los e-sports (competiciones electrónicas seguidas por millones de personas) consolidan el sector y arrastran patrocinadores, sin embargo, el consumo excesivo en jornadas maratonianas elegidas o seguidas en plataformas como Twitch o YouTube, hacen del videojuego casi una droga.

Coincidí con el hijo de Pablo Escobar en varios congresos de valores para jóvenes y solía repetir una frase que le recordaba su padre: «la droga se vende, jamás se consume». Un patrón que, curiosamente, se repite en otros ámbitos mucho más cotidianos. CEOs de grandes marcas de bebidas gaseosas y comida rápida prohíben a su familia consumirlas. Mark Zuckerberg tapa con cinta la cámara y el micrófono de su propio portátil. Steve Jobs prohibió a sus hijos usar el iPad. Bill Gates limitó estrictamente la tecnología en casa.

Consiguen que consumamos en masa y a ciegas cuando quizá lo más vendido no sea siempre lo más saludable ni lo más recomendable. En España, por ejemplo, gastamos cada año entre tres y cuatro veces más dinero en loterías y apuestas del Estado que en libros. La lotería, con mínimas probabilidades de éxito, lejos de arreglar vidas, puede destrozarlas enfrentando familias que acaban perdiéndolo todo.

Ojalá lo más vendido fueran libros que nos regalan un superpoder: aprender a atravesar las diferentes etapas de la vida con más sabiduría, más recursos internos y más calma ante la adversidad.