Razones de la expansión ibérica

La Razón
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Ortega y Gasset ha señalado, como núcleo intelectual esencial para la comprensión de los hechos históricos desde el sujeto humano, lo que llamó la «razón histórica», y entiende, como capacidad de manipulación de ella, la inteligencia. Posteriormente, el historiador francés Charles Morazé escribió un libro fundamental, «La logique de l’histoire», donde se precisa cuáles pueden ser los componentes intelectuales de la dinámica histórica como «funciones históricas», pues es evidente que los hombres se mueven en el tiempo por razones que aparecen como consecuencia de su inevitable relación con la temporalidad de la experiencia: origen de las estructuras creadoras, que son seis, religión, política, economía, sociedad, cultura y pensamiento, que se encuentran en «interacción», «tiempo», «consistencia» y en movimiento dinámico en un discurso, naturalmente histórico, aunque no siempre coincidente con el discurso historiográfico.

La formación de la monarquía portuguesa tiende a la expansión desde la Reconquista, entre el Océano Atlántico y la frontera con Castilla y León, una línea natural de posible expansión, que se acomoda, en efecto, a unas etapas que en la época del Infante Don Enrique (1350-1415) origina una fase que he denominado «la formación de la conciencia expansiva», caracterizada por caracteres geográficos, proyección de estructura económica, proyecto por parte de la burguesía comercial (1383-1385) y una Monarquía recopiladora de impulsos y direcciones centrados en el África occidental. Es un momento histórico inicial, de 1415 a 1437, entre la conquista de Ceuta y el desastre de Tánger. Tiene la decisiva importancia de formar la conciencia expansiva portuguesa y generar la promoción de una rivalidad que obliga a la firma de un tratado de paz que puso fin a la guerra con Castilla, en el cual se llega a la formación de una «demarcación de la navegación en el Océano», en el año 1479, en el Tratado de Alcaçovas, que otorga a Portugal la explotación comercial de Guiné, mientras las islas Canarias «quedan para Castilla», y con ello la posibilidad de navegar hacia Occidente, aprovechando el viento «alisio» de las Islas Canarias.

Quedan, pues, configuradas las líneas expansivas del Oriente africano y asiático para los navegantes portugueses y del Occidente para los castellanos, centrado en la organización de unos Estados monárquicos que patrocinan y subvencionan empresas que son de descubrimiento y población en los viajes de descubrimiento de españoles hacia el Occidente, y de los portugueses hacia el Oriente asiático. Desde los puertos respectivos de lanzamiento, que primero originan «rutas» de navegación y conocimiento y, posteriormente, de fundación con gobernaciones, instituciones sociales y organizaciones religiosas. Pero también –y esto es lo importante– una cultura poética de las nuevas naturalezas que se descubren creando universos nuevos y fascinantes que se integraron inmediatamente en la creación estética de un ajuste universal con grandes figuras poéticas y el desarrollo de una mentalidad que expresa el amor a la naturaleza nueva incorporada a la cultura occidental.

Debemos hacer referencia a la grandiosa obra de Luis Vaz de Camoens, que ya era un destacado poeta del amor y la naturaleza cuando en el año 1570 publica «Os Lusíadas», el poema que le consagra y al que me refieriré con posterioridad. Los datos biográficos de Camoens son escasos, pese a que muy pronto tuvo comentaristas serios portugueses como Severim de Faria. Pero exige una atención más detenida y rigurosa sobre el empeño expansivo: una mentalidad que literariamente señala, desde el punto de vista portugués, el sentido cultural profundo de la expansión. No es sólo el reino portugués donde ocurre esta mentalidad hacia la universalidad. Me parece necesario dedicar otras «Tribunas» para poner a la altura universal que merece de seguir hasta la integración del vínculo del pensamiento portugués con una mentalidad universalista, sino también, a su vez, con la afectividad y el sosiego supuesto por la expansión del cristianismo y los valores que ello implica.