«¿Qué hacemos con Maisie?»: La mirada de un niño sabio

Director: Scott McGehee y David Siegel. Guión: Nancy Doyne y Carroll Cartwright. Intérpretes: Julianne Moore, Onata Aprile, Alexander Skarsgaard. EE UU, 2012 Duración: 99 minutos. Drama.

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En 1979, «Kramer vs. Kramer» utilizaba el divorcio para hablar de un nuevo tipo de familia –la monoparental– en la que la liberación de la mujer reinventaba el concepto de maternidad, desplazando los papeles de género hacia un nuevo modelo de padre y poniendo el acento en las dificultades de conciliar vida familiar y profesional. En 2012, «¿Qué hacemos con Maisie?» plantea las mutaciones de la paternidad en una sociedad acomodada, para una generación que ha sido educada en el hedonismo y la egolatría. Lo más sorprendente es que no es una película coyuntural, porque la novela de Henry James en que se inspira, que data del 1897, planteaba exactamente lo mismo. Más allá, pues, de su interés sociológico, que lo tiene pero es en parte intemporal, el gran logro de la película es el respeto por el punto de vista de una niña de seis años que se ve literalmente atrapada entre dos fuegos, entre dos batallas, cuando sus padres, perpetuos inmaduros, son sustituidos por sus padrastros, cariñosos y responsables. Los directores cometen el error de polarizar en exceso los arquetipos de los adultos, pero el contrapeso de la mirada de Onata Aprile, que parece entender con insólita sensatez la ética de la autoimpuesta pasividad de su personaje, compensa la visión de una película modesta, discreta y menor, pero que, sin embargo, ilustra, sin levantar la voz, el tópico, a veces cierto, de que los niños son más sabios de lo que sus padres quieren creer.