La idoneidad como virtud

La Razón
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Entre las veinticuatro virtudes que ha mencionado el Papa Francisco se ha referido a la idoneidad. Se trata más bien de una condición para asumir responsabilidades públicas en la Iglesia, como es el caso de los que trabajan en los dicasterios.

Sin desconocer la realidad del pecado y la posibilidad comprobada de los fallos personales, la Iglesia debe preguntarse si tiene un sistema adecuado de selección de sus cuadros consolidado por la historia y la experiencia, y cómo funciona en la práctica. Es necesario valorar la idoneidad para el cargo a partir de una información clara y objetiva, que pueda llevar a un nombramiento acertado.

La clave interpretativa de la cuestión de la idoneidad para el cargo en la curia es «la dimensión eclesial»; es decir, el bien y el servicio a la Iglesia. La causa de la primacía del bien común de la Iglesia cuando se trata de verificar la idoneidad radica en el carácter público del oficio. Este criterio prevalece frente a otros, como pueden ser el derecho a la intimidad del candidato si se entiende como no intromisión en la esfera privada. El derecho a la intimidad prohíbe una intromisión ilegítima o abusiva, pero no puede impedir una investigación seria por parte de la Iglesia.

En este sentido, la invocación sistemática de la privacidad no debería ser equivalente a un blindaje defensivo frente a preguntas, exámenes o consultas legítimas. La Iglesia tiene derecho a comprobar el cumplimiento de las condiciones de acceso a los cargos públicos. También deben valorarse aspectos del modo de ser personal: carácter, actitudes, disposiciones, madurez interior, piedad personal, e incluso la rectitud de intención, que es de tal importancia que debe tener manifestaciones como puede ser la declaración firmada por el interesado o las afirmaciones explícitas de la propia intención en entrevistas personales.

El Papa es consciente de la importancia de la adecuada selección de los miembros de la curia. El derecho canónico tiene instrumentos que ayudan a conseguirlo. Es cuestión de aplicarlos bien.

*Prof. Dcho. Canónico UNAV