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Desafío al Papa: acusado, sin pruebas, de encubrir abusos

El ex nuncio de EE UU aprovecha los escándalos de pederastia eclesial para arremeter contra Francisco: le responsabiliza de encubrir al ex cardenal McCarrick y exige su renuncia

  • El Papa reza en el santuario de Knock, dedicado a la Virgen María, por las víctimas de abusos
    El Papa reza en el santuario de Knock, dedicado a la Virgen María, por las víctimas de abusos
Dublín.

Tiempo de lectura 8 min.

27 de agosto de 2018. 03:19h

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Álvaro de Juana.  Dublín. 26/8/2018

ÁLVARO DE JUANA - l Encuentro Mundial de las Familias que el Papa clausuró ayer en Dublín se ha visto enturbiado por las acusaciones lanzadas por el que fuera nuncio apostólico en Estados Unidos, Carlo Maria Viganò, sobre el presunto encubrimiento de abusos sexuales por el mismo Francisco. La noticia explotó a lo largo y ancho del planeta a primera hora del domingo –en una operación bien calculada–mientras el Pontífice se preparaba en la capital irlandesa para visitar el santuario de Knock, dedicado a la Virgen María.

En una carta, el que fuera nuncio en Norteamérica acusa directamente a Bergoglio –y sin presentar pruebas– de conocer los abusos del que fuera arzobispo de Washington, el hasta hace poco cardenal Theodore McCarrick, y exige su renuncia. El pasado 28 de julio el mismo Pontífice lo apartó del colegio cardenalicio y lo confinó a una vida de penitencia y oración al conocerse que habría abusado de menores hace años.

El día en el que se hizo pública la decisión del Papa, el Vaticano informó de que «Francisco ha aceptado la dimisión del cardenal y ha dispuesto su suspensión del ejercicio de cualquier ministerio público, junto a la obligación de permanecer en una casa que le será indicada, para una vida de oración y de penitencia, hasta cuando las acusaciones a él dirigidas sean aclaradas por el proceso canónico normal».

El informe hecho público hace algunas semanas sobre los abusos sexuales por parte del clero de algunas diócesis de Estados Unidos hace años, así como el encubrimiento que algunos obispos del país habrían practicado, unido a las acusaciones hacia McCarrick, han sumido a la Iglesia en Estados Unidos en una profunda crisis. Según el documento, el presunto abuso del que fuera cardenal habría ocurrido hace casi 50 años cuando era sacerdote de Washington, siendo este el único caso del que ha tenido conocimiento.

Ahora ha sido el ex nuncio Viganò el que ha pasado al ataque asegurando que Francisco conocía la presunta homosexualidad de McCarrick e, incluso, el presunto abuso y que no hizo nada para frenarlo. Es más, subraya que él mismo informó de esto al Papa en junio de 2013, poco después de ser elegido Pontífice. Viganò asegura que, a pesar de documentarle a Francisco que había corrompido «a generaciones de seminaristas y sacerdotes», «siguió encubriendo al cardenal McCarrick». En su opinión, Bergoglio solo ha puesto remedio «cuando ha sido obligado por la denuncia de un menor, y siempre en función del aplauso de los medios de comunicación».

El que fuera nuncio recuerda que McCarrick fue sancionado por el Papa Emérito Benedicto XVI al final de su pontificando, pero señala que al ser uno de los principales valedores en el cónclave en el que Francisco fue elegido, este último le rehabilitó. El ataque no es solo contra el Pontífice, puesto que también señala con el dedo a algunos pesos pesados de los pontificados de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Entre ellos, los secretarios de estado Angelo Sodano y Tarcisio Bertone, y también de Francisco, como son el actual arzobispo de Washington, Donald Wuerl, así como al cardenal Rodríguez Maradiaga.

Francisco, hablando con los periodistas a bordo del avión que le llevó de regreso a Roma desde Dublín, dijo que «no diría ni una palabra» sobre estas acusaciones e invitó a los periodistas a «leerse el documento cuidadosamente y decidir por sí mismos sobre su credibilidad».

El Papa también ayer pidió perdón por los casos de abusos en Irlanda y que han causado extraordinarios estragos en la credibilidad de la Iglesia.

Ya lo hizo el sábado, pero en medio de la polémica por la carta del ex nuncio, Bergoglio mostró ayer de nuevo su dolor. Después de visitar el santuario de Knock y antes de rezar el Ángelus, reveló que «rezando delante de la imagen de la Virgen, le he encomendado de modo particular a todas las víctimas de abusos por parte de miembros de la Iglesia en Irlanda». Ante unos 45.000 fieles, expresó que «ninguno de nosotros puede dejar de conmoverse por las historias de los menores que han sufrido abusos, a quienes se les ha robado la inocencia y se les ha dejado una cicatriz de recuerdos dolorosos. Esta herida abierta nos desafía a que estemos firmes y decididos en la búsqueda de la verdad y de la justicia».

«Imploro el perdón del Señor por estos pecados, por el escándalo y la traición sentida por tantos en la familia de Dios. Pido a nuestra Madre Santísima que interceda por la curación de todos los sobrevivientes de abuso de cualquier tipo y que confirme a cada miembro de la familia cristiana con el propósito decidido de no permitir nunca más que estas situaciones vuelvan a repetirse», añadió.

El Papa volvió a hablar durante la misa de clausura del encuentro en el Phoenix Park. En un momento, cogió un papel y leyó una nueva declaración. «Ayer estuve reunido con ocho personas víctimas de abusos de poder, de conciencia y sexuales. Recogiendo lo que ellos me han dicho, quisiera poner delante de la misericordia del Señor estos crímenes, y pedir perdón por ellos». «Pedimos perdón –continuó– por las veces en que como Iglesia no hemos brindado a los supervivientes de cualquier tipo de abuso, compasión, búsqueda de justicia y, sobre todo, más acciones concretas».

En la misma homilía, Bergoglio también aprovechó para denunciar la antigua práctica en Irlanda de obligar a las mujeres a entregar a sus bebés a la adopción porque no estaban casadas al momento de dar a luz. En mayo, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, confirmó en el Parlamento la existencia de graves irregularidades cometidas en los procesos de adopción por las agencias, algunas de ellas gestionadas por órdenes religiosas. Varadkar indicó que el escándalo podría afectar a «cientos de miles» de personas, si bien la agencia estatal de asuntos familiares y del menor, Tusla, solo ha detectado, de momento, 126 casos en los que los padres adoptivos fueron inscritos como «biológicos» entre 1946 y 1969. Tusla descubrió estos errores al estudiar los archivos de la agencia de adopción St Patrick’s Guild, gestionada por las Hermanas de la Caridad hasta que cesó su actividad en esta área en 2004.

Francisco tampoco quiso pasar por alto este capítulo negro de la historia de Irlanda. La parte dura de su discurso, dada la polémica, fue la petición expresa de perdón «por algunos miembros de la jerarquía que no se hicieron cargo de estas situaciones dolorosas y guardaron silencio». «Pedimos perdón por los chicos que fueron alejados de sus madres, y por todas aquellas veces en las cuales se les decía a muchas madres solteras, que tratar de buscar a sus hijos de los que habían sido alejados, o a los hijos que habían sido alejados de sus madres, decirles que era pecado mortal. Esto no es pecado mortal, es cuarto mandamiento». Y pidió que «el Señor mantenga y acreciente este estado de vergüenza y de compulsión, y nos de la fuerza para trabajar para que nunca más sucedan y para que se hagan justicia».

El Pontífice concluyó así su viaje Irlanda, la primera visita al país europeo de un papa en 39 años. Aunque la temática del Encuentro Mundial de las Familias se vio solapada por los escándalos de abusos y la polémica carta del ex nuncio de Estados Unidos, Bergoglio aprovechó para defender la institución del matrimonio.

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