Religión

Uno de cada cinco cristianos, perseguidos por su fe

Ayuda a la Iglesia Necesitada presenta el Informe Libertad Religiosa y alerta de que ésta ha dejado de ser un derecho prioritario.

Preocupan los atentados terroristas de los últimos años en Occidente. Pero eso no es nada comparado con países como Arabia Saudí, donde la conversión del Islam al cristianismo está castigada con la pena de muerte; o con lo que le ocurrió a la pakistaní Binish Paul, a la que su novio lanzó por un balcón ante su negativa a abrazar la fe musulmana. Es sólo un intento por ponerle rostro humano a los fríos números. Según el informe presentado ayer por la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, uno de cada siete cristianos vive en un país en el que existe la persecución. Y en la práctica, 300 millones de ellos la padecen directamente. Las cifras crecen si tenemos en cuenta la discriminación religiosa como forma de acoso. En ese caso, el 61% de la población mundial vive en países en los que no existe el respeto por la libertad de credo. El informe, que se presentó en distintas sedes nacionales de este organismo, diferencia entre 21 naciones donde se produce una «persecución feroz» y otros 17 en los que hay un grado de discriminación más leve. Es decir, en el 11% de los estados existe la persecución y en un 9% la discriminación por razones de creencias.

Los puntos más calientes contra el cristianismo son Corea del Norte, Arabia Saudí, Afganistán, Eritrea y Nigeria. En todos ellos se registra una violencia sistemática contra la minoría cristiana. Según el análisis de esta organización pontificia, la opresión se da en dos vertientes: el fundamentalismo, de matriz sobre todo islamista; y el nacionalismo religioso. Y en esta última categoría destacan China y Corea del Norte, donde el cristianismo es considerado una amenaza para los valores nacionales. También alerta del incremento de un «ultranacionalismo» en países como India, en el que ha aumentado el clima de violencia contra las minorías.

El informe revela que se percibe «un aumento de las violaciones de la libertad religiosa en muchos estados», como también demuestra el hecho de que en el anterior informe bianual eran 200 el número de perseguidos. Sin embargo, reconocen que son cifras que no se pueden comparar porque han cambiado los criterios y los países examinados. En el lado contrario, están Irak y Siria, en los que los combates contra los terroristas del Estado Islámico han mejorado la situación para los cristianos y decenas de miles de ellos han podido regresar a sus casas.