Eliminar las varices de mayor tamaño sin cirugía ya es posible

El sellado con cianoacrilato no requiere pasar por el quirófano evitando todos los riesgos que conlleva una intervención con anestesia

Se estima que aproximadamente el 60% de las mujeres y el 40% de los hombres tiene varices. Éstas pueden ser una mera cuestión estética, como en el caso de las más pequeñas, –llamadas telangiectasias o arañas vasculares–, o suponer un auténtico problema de salud, como sucede en las más grandes, las tronculares (es decir, las que miden más de tres milímetros) que reflejan un trastorno de insuficiencia venosa crónica más severo.

El tratamiento convencional de estas últimas suele ser mucho más traumático para el paciente, pues requiere de una intervención quirúrgica con anestesia, ingreso hospitalario, baja médica y postoperatorio.

La buena noticia es que, ahora, se pueden tratar y eliminar sin necesidad de pasar por el quirófano. Y con muy buenos resultados. Esto es gracias a una nueva técnica, llamada Venaseal, que además de no necesitar cirugía, se realiza de forma ambulatoria, sin anestesia y no deja marcas ni cicatrices.

“Eliminamos las varices con un sistema de sellado que emplea un adhesivo médico. Como no genera calor (a diferencia del láser y la radiofrecuencia) y no precisa incisiones, el sellado con cianoacrilato es un procedimiento que no requiere un quirófano convencional evitando todos los riesgos que conlleva una intervención con anestesia. El tratamiento se realiza en una hora aproximadamente, no requiere de anestesia ni sedación y, una vez finalizado, la persona puede irse a su casa por su propio pie. Por otro lado, no resulta necesaria baja médica (salvo en casos muy excepcionales), por lo que el paciente puede incorporarse nuevamente a su vida rutinaria al día siguiente”, explica Agustín Arroyo, cirujano vascular y director médico de la clínica Vasculine de Madrid.

Otra ventaja es que tampoco es necesaria ninguna preparación especial para el tratamiento y, en el caso de los pacientes varones, ni siquiera tienen que rasurarse.

Aunque es un tratamiento que se emplea para varices tronculares –es decir, permite tratar aquellas que dependen de una insuficiencia de los ejes safenos– “hoy en día, la última tecnología sobre el cianoacrilato ya permite tratar otro tipo de varices como colaterales y perforantes”, señala el doctor Arroyo.

“Las personas con problemas de varices tronculares son, por regla general, las que más valoran este tipo de técnica puesto que éstas son las de mayor grado y su tratamiento convencional es mucho más traumático para el paciente. No obstante podríamos decir que este nuevo abordaje terapéutico beneficia a cualquier paciente, dado que comparada con las técnicas tradicionales es notablemente más rápida, cómoda y conlleva menos riesgos. El resultado, además, tanto médico como estético resulta más satisfactorio”, continúa.

El procedimiento obliga a disponer de cierta infraesructura (como la presencia de ecodoppler en la sala de tratamiento e instalaciones equipadas para este tipo de abordaje), requiere formación por parte del cirujano en técnicas endovasculares y precisa de cierto entrenamiento, por lo que su uso todavía no se encuentra muy generalizado.

Resultados

En cuanto a los resultados obtenidos, continúa el experto, “es la técnica que tiene la tasa de oclusión mayor a largo plazo, cercana al 100%; en comparación con otras como la microespuma que tiene tasas de oclusión muy bajas en la vena safena. De todas formas creo que es importante recalcar aquí algo que le digo a mis pacientes: las varices tienen una carga genética muy importante. Con nuestras técnicas podemos tratar las varices existentes con eficacia en la práctica totalidad de los casos, pero esto no puede prevenir que en algunos casos (que pueden llegar al 20%) con el paso de los años puedan aparecer recidivas”.

La técnica, paso a paso

Esta técnica busca sellar la vena para eliminar la variz mediante un sistema de sellado que emplea un adhesivo médico.
Lo primero que se hace es localizar la vía mediante un ecodoppler (una prueba similar a una ecografía en un embarazo, que permite ver las venas e identificar dónde está el origen que provoca las varices en las piernas) y, bajo anestesia local, se realiza una pequeña punción y se introduce un catéter. Siempre bajo visión ecográfica, se avanza el catéter hasta cerca de la desembocadura de la vena safena en las venas profundas. A continuación, mediante un sofisticado sistema de liberación controlada, se deposita el Venaseal a lo largo toda la vena, retirando poco a poco el catéter hasta el lugar donde se ha introducido. El dispensador entrega una cantidad muy pequeña de pegamento médico para cerrar la vena. Una vez que la vía enferma se cierra, la sangre es inmediatamente redirigida hacia otras sanas de la pierna.