Tomar carbohidratos en la cena no te hará engordar

Una de las “leyendas” más extendidas sobre como perder peso hace aguas. Desmontamos la máxima que ha hecho a generaciones irse a la cama con hambre.

Si pensabas que dejar de comer a las 18 horas (como preconiza el ayuno intermitente) o irte a la cama con algo de hambre te están ayudando a perder peso, olvídalo. La demonización de la cena, más aún si incluye hidratos de carbono, es uno de los consejos alimentarios más extendidos (y creídos a “pies juntillas”) por la población. Sobre todo porque tiene sentido pensar que, si nos vamos a ir a dormir, no debemos dar al cuerpo nada que sume demasiadas calorías, ya que no las vamos a poder quemar. Primer error. Se calcula que, por cada hora que dormimos, podemos quemar entre 0.9 y 1.02 calorías por kilo de nuestro peso. Si dormimos lo que recomiendan los expertos, ocho horas diarias, estaríamos hablando de entre 400 y 600.

No hay evidencia

“Ningún estudio publicado hasta la fecha muestra que el consumo de carbohidratos unas horas antes de dormir, haga que aumentemos de peso", señala el nutricionista Alberto Alvarez, más conocido en Instagram como @themacrowizard". “La explicación de esta creencia tan extendida, es que, en ocasiones, se hacen recomendaciones genéricas para tratar de mejorar los hábitos alimentarios de las personas. Por ejemplo, alguien que no se preocupa mucho por su alimentación puede recurrir con mucha frecuencia, por no decir a diario, por cenar un plato de pasta con tomate. Eso es comer por comer, por saciar el apetito, pero no está teniendo en cuenta sus necesidades nutricionales. Si a esa persona le dices que ese mal hábito, mantenido en el tiempo, puede le puede provocar problemas de salud, probablemente haga menos caso que si la consecuencia inmediata es engordar”, explica. “Pero en nutrición no sirven las generalidades, ni las recomendaciones sensacionalistas, lo único útil es enseñar a la persona, de manera individualizada, a disfrutar de las ventajas de llevar una alimentación variada y saludable”, añade. Por ello cree que la solución puede estar en cambiar el discurso, ya que hay una gran diferencia entre decir “cenar carbohidratos engorda” que “los carbohidratos y la grasa pueden ser más adecuados para otros momentos del día en los que necesites más energía”.

El placer de la cena

Por otro lado, la “prohibición” de consumir hidratos de carbono por la noche puede ser contraproducente para muchas personas, que sienten que ingerir ese alimentos de ese tipo (hablamos de pasta, patatas, frutas o cereales no procesados, es decir, carbohidratos complejos y no azúcares simples) les ayudan a conciliar el sueño y descansar mejor. La explicación está en que los carbohidratos estimulan la liberación de insulina, la cual facilita que el triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina y la melatonina (los químicos inductores de sueño) llegue al cerebro. Además, sentirnos saciados antes de irnos a la cama también nos beneficia psicológicamente. “La mayoría de las personas que siguen a rajatabla el consejo de restringir el consumo de alimentos (no solo de hidratos) por la tarde/noche se acuestan con sensación de ansiedad, motivada por la propia restricción”, afirma Álvarez.

Así que, si eres de esas personas que prefieres un almuerzo más frugal (ensalada, verduras, proteínas) en la oficina, a cambio de disfrutar de una cena generosa cuando llegas a casa, respira tranquilo. Eso no es lo que te está haciendo engordar.