Nuevo síntoma de la Covid: el delirio en ancianos con salud frágil

En ausencia de los síntomas típicos de fiebre y tos, la aparición de confusión aguda puede servir de voz de alarma de coronavirus, según investigadores del King’s College London

La irrupción de la Covid-19 no deja de mostrar nuevas caras. Lo último en saberse es que el delirio puede ser uno de los primeros síntomas de coronavirus en personas mayores con salud frágil. En concreto, un nuevo análisis realizado por investigadores del prestigioso King’s College London ha demostrado que el delirio, un estado de confusión aguda asociado con un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte es un síntoma clave de la Covid-19 en personas mayores frágiles.

Los hallazgos, publicados en la revista Age and Aging, destacan que los médicos y cuidadores deben ser conscientes del delirio como una posible señal de advertencia temprana de COVID-19 en los ancianos, incluso en ausencia de síntomas más típicos como tos o fiebre.

"Las personas mayores y más frágiles tienen un mayor riesgo de contraer Covid-19 que las que están más en forma, y nuestros resultados muestran que el delirio es un síntoma clave en este grupo. Los médicos y cuidadores deben estar atentos a cualquier cambio en el estado mental en personas mayores, como confusión o comportamiento extraño, y esté alerta al hecho de que esto podría ser un signo temprano de infección por coronavirus ", asegura la Dra. Rose Penfold, geriatra del King’s College London y principal investigadora.

Clave en las residencias de ancianos

Este nuevo hallazgo puede resultar decisivo a la hora de controlar un brote dentro de las residencias de ancianos. De hecho, tal y como advierte otra de las investigadoras, la Dra. Claire Steves, del King’s College London, “los últimos seis meses nos han demostrado que la Covid-19 puede propagarse de manera catastrófica a través de los hogares de ancianos. Saber que el delirio es un síntoma en las personas mayores frágiles ayudará a las familias y a los cuidadores a detectar los signos de la Covid-19 antes y actuar de manera apropiada y poner en marcha medidas de control de infecciones como aislamiento, mayor higiene y equipo de protección personal para proteger a este grupo altamente vulnerable”.

Detalles del estudio

Dirigidos por la Dra. Rose Penfold, geriatra del King’s College de Londres, los investigadores analizaron datos de dos grupos de personas mayores de 65 años o más de marzo a mayo. El primer grupo incluyó a 322 pacientes ingresados en el hospital con Covid-19 que habían dado positivo, mientras que el segundo estaba compuesto por 535 usuarios de la aplicación COVID Symptom Study que informaron haber tenido un resultado positivo en la prueba.

En concreto, los investigadores descubrieron que los adultos mayores ingresados en el hospital que se clasificaron como frágiles según una escala estándar tenían más probabilidades de haber tenido delirio como uno de sus síntomas que las personas de la misma edad que no estaban clasificadas como frágiles.

El delirio, junto con el cansancio y la dificultad para respirar, también fueron más comunes en los usuarios más frágiles de la aplicación COVID Symptom Study con COVID-19, en comparación con las personas más en forma de la misma edad. Un tercio de los usuarios de aplicaciones que experimentaron delirio no informaron haber sufrido los síntomas ‘clásicos’ del Covid-19 de tos y fiebre, mientras que el delirio fue el único síntoma para alrededor de uno de cada cinco (18,9%) de los pacientes hospitalizados.

La fragilidad en el grupo de pacientes hospitalizados se midió mediante la prueba Clinical Frailty Scale (CFS), que es administrada por un médico. Se pidió a los usuarios de la aplicación de estudio de síntomas Covid que completaran un breve cuestionario preguntando sobre su salud, que es comparable al CFS. Este es el primer estudio que muestra que el delirio es un síntoma probable de Covid-19 en adultos mayores frágiles, aunque aún debe entenderse la conexión biológica precisa entre las dos condiciones. Los hallazgos también destacan la necesidad de una evaluación sistemática de la fragilidad para las personas mayores, junto con la concienciación y la detección del delirio para esta población vulnerable en hospitales, residencias y la comunidad.