Illa queda en evidencia en Madrid y se achanta con Navarra

Poner la sanidad al servicio de la política es una de las muchas razones por las que Illa debería dimitir

La declaración del estado de alarma en Madrid ha sido una de las decisiones más vergonzosas que se le recuerdan a un ministro de Sanidad en años. ¿Estaba controlado el virus en esta comunidad antes de que obedediendo a Moncloa, Salvador Illa impusiera el confinamiento territorial de sus habitantes? En absoluto. Los contagios se habían disparado, pero las medidas que había puesto en marcha el Gobierno regional estaban ya reduciéndolos y el resultado puede verse hoy: Madrid ha pasado de una incidencia de 800 casos por 100.000 habitantes a una de poco más de 400 en apenas dos semanas. Justo lo contrario que Navarra, comunidad que no se intervino y que ya supera esa cifra de 800, partiendo de poco más de 300, suspendiendo además en positividad de los test.

Como bien han denunciado el PP y el Ejecutivo de Díaz Ayuso, Madrid fue intervenida sin que hubiera criterios comunes para ello. La prueba es que Illa y Simón los están elaborando ahora sobre la marcha, después de sestear en verano, justo cuando tenían que haberlos fijado.

Tampoco está clara la objetividad de algunos de los suspensos de la capital. Sanidad no contabiliza las pruebas de antígenos y que a medida que aumentan reducen el número de PCR practicadas. Sorprendente, porque el Ministerio las aceptó como estrategia. Con ellas, la positividad en Madrid sería del 12,7%. En Navarra roza el 15%. En UCIS, se ignora que Madrid puede duplicar camas en cuatro días, lo que reduciría al 25% la tasa de ocupación. Poner la sanidad al servicio de la política es una de las muchas razones por las que Illa debería dimitir.