De hidrogel de silicona y diarias, las lentes de contacto más seguras en tiempos de Covid-19

Usar lentillas no aumenta el riesgo de contagio por SARS-CoV-2, pero los expertos aconsejan las desechables

Lente de contacto, denominada 'Presbycustom'
Lente de contacto, denominada 'Presbycustom'

La pandemia del coronavirus ha modificado la mayoría de nuestros hábitos y, desde hace meses, la mascarilla se ha convertido en una prenda imprescindible con la que salir a la calle, casi tan básica como las gafas para aquellos que tienen problemas de visión. Sin embargo, la suma de ambos complementos se convierte en un gran inconveniente para los usuarios de lentes, pues resulta inevitable que éstas se empañen, lo que dificulta la visión.

Ante esta tesitura, optar por el empleo de lentillas se presenta como la mejor alternativa. Sin embargo, en la excepcional situación actual, resulta inevitable hacerse la pregunta de si el uso de lentes de contacto puede aumentar el riesgo de contagio por el nuevo coronavirus, dado que exige el contacto directo de las manos con el ojo. Según los expertos consultados por LA RAZÓN, la respuesta no deja lugar a dudas: «No existen evidencias científicas de que los usuarios de lentes de contacto tengan más riesgo de contagio por SARS-CoV-2», afirma con rotundidad Gonzalo Carracedo, vicedecano de Clínica de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad Complutense de Madrid, quien hace hincapié en que «está demostrado que los sistemas de mantenimiento de las lentes de contacto son suficientes para desactivar este tipo de virus y, por tanto, no parece que haya más riesgo de contagio por el hecho de usar lentes de contacto».

Y en este sentido, igual de tajante se muestra César Villa, catedrático de Óptica y Optometría de la Universidad Europea de Madrid, quien insiste en que «no existen motivos para cambiar las instrucciones de uso de los sistemas de desinfección recomendados antes de la pandemia. Los usuarios deben recordar que deben seguir estrictamente las medidas de higiene, como el lavado de manos a fondo, junto con los procedimientos de limpieza y mantenimiento recomendados habitualmente».

Diarias, más seguras

Puestos a elegir unas lentes de contacto en plena pandemia, los expertos coinciden en decantarse por las lentillas de uso diario, ya que «al ser desechables representan una ventaja sobre las reutilizables en cuanto a que cada día se usarán unas lentes nuevas y estériles. Por tanto, siempre que se pueda, es una opción recomendable», asegura Villa. Y no sólo eso, ya que, tal y como advierte Carracedo, «las lentes de contacto diarias tienen la ventaja de renovar la lente cada jornada, lo que evita la acumulación de depósitos y posibles patógenos. De esta manera, resultan más seguras que si se opta por lentes de reemplazos mas largos. Además, el hecho de que no sea necesario el uso de soluciones de limpieza hace que se minimicen las reacciones irritantes en el ojo».

Mayor hidratación ocular

Con la decisión clara de que las lentes de contacto de uso diario son las más seguras, llega el momento de decidir cuáles son las más confortables para el ojo. Actualmente, la mayor preocupación de los fabricantes de lentes de contacto desechables es conseguir materiales que permitan al usuario llevar las lentillas el mayor número de horas posible sin sintomatología de sequedad e incomodidad al final del día. Y la innovación ha hecho el resto, ya que para cumplir con estos objetivos ha llegado «el hidrogel de silicona, que es el material que domina actualmente el mercado de las lentes de contacto», asegura Villa, quien destaca que «sus propiedades de alta transmisibilidad al oxígeno y dióxido de carbono, imprescindible para mantener el adecuado metabolismo de la córnea, representa la gran ventaja de este material frente al hidrogel convencional. Por ello, el hidrogel de silicona sigue siendo el material más utilizado y con el que más se investiga hoy en día. La mejora de la humectabilidad, la disminución de los coeficientes de rigidez y fricción y el retardo en la deshidratación in vivo son los avances más significativos que se han logrado con él». Esta es la razón por la que, tal y como insiste Carracedo, «actualmente el material más utilizado es el hidrogel de silicona por su equilibrio entre comodidad y seguridad para el usuario».

Gracias a su diseño y a la confortabilidad de su uso, cualquier persona puede utilizar lentes de contacto de hidrogel de silicona, excepto en raras situaciones de alergias concretas. De hecho, pueden emplearse desde la infancia, «a partir de que el niño o niña pueda manejar la lente, es decir, unos siete u ocho años aproximadamente si fuera necesario», asegura Villa.

Revisiones periódicas

La visión es, probablemente, uno de los sentidos más esenciales del organismo, pues el 90% de la información llega a través de los ojos. Sin embargo, una de cada tres personas no revisa su visión de forma periódica, lo que conlleva el riesgo de sufrir una deficiencia visual más grave, según datos del Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas (CNOO). Y la pandemia actual no ha hecho más que agravar esta situación, ya que «el confinamiento y el abuso de pantallas digitales a corto plazo traen consigo sintomatología como visión borrosa, sensación de pesadez de párpados y/o dolor de cabeza. También la irritación de ojos, el picor y escozor y la sensación de arenilla», asegura César Villa, quien recomienda «el uso de lágrimas artificiales, humidificadores y mirar a lo lejos varias veces al día para minimizar la irritación y la sequedad ocular». Por todo ello, los expertos son contundentes: resulta imprescindible revisar la visión al menos una vez al año.