No dormir bien engorda y nos hace más débiles frente a la Covid-19

Un mal descanso deteriora el sistema inmune y aumenta el riesgo de desarrollar alzhéimer

El insomnio es el trastorno del sueño más común y su incidencia ha aumentado por culpa de la pandemia
El insomnio es el trastorno del sueño más común y su incidencia ha aumentado por culpa de la pandemiaUNSPLASH

Si hay un daño colateral que ha traído la pandemia de la Covid-19 es, sin duda, el repunte del insomnio, hasta el punto de que es una de las cuestiones más buscada en Google durante este 2020. De tres de cada cuatro españoles reconoce que duerme peor desde que el coronavirus se coló en nuestras vidas, lo que provoca un déficit del descanso. Más allá de estar cansados y lucir más ojeras, los expertos advierten de las graves consecuencias que tiene para la salud dormir poco y, lo que es peor, no descansar bien.

El exceso de kilos, el sistema inmune o la memoria son solo algunos de los terrenos donde es posible notar la falta de sueño a corto plazo, pero la lista no acaba ahí. Blanky, marca ibérica de mantas pesadas, ha realizado recientemente una encuesta sobre hábitos de sueño y el 47% de los encuestados admite que cuando no han dormido bien, se sienten cansados y de mal humor como consecuencias inmediatas. Según la experta en descanso y bienestar Jana Fernández, esto es normal porque el sueño regula el humor. El sueño es un factor determinante en nuestra habilidad para gestionar estresores emocionales, y es la fase REM (Rapid Eye Movement) del sueño en concreto la que más influye en la regulación emocional manteniendo a la amígdala, el centro emocional del cerebro, bajo control. Por eso, después de una noche en que no hemos dormido bien, nos encontramos de peor humor, más irascibles e impulsivos”. Pero lo cierto es que los problemas de salud derivados de un mal descanso van más allá:

No dormir y las calorías extra

Uno de los daños colaterales de no dormir bien son las calorías de más que ingerimos para “saciar” la ansiedad que esto nos causa. “En 2011, el American Journal of Clinical Nutrition puso una cifra al número medio de calorías que ingerimos de más cuando no dormimos bien: trescientas calorías extra al día. Y es que la privación de sueño parece aumentar la actividad de nuestra amígdala y disminuir la del corteza prefrontal, aumentando el número de decisiones que tomamos de forma impulsiva buscando una recompensa inmediata”. ¿Qué cuál es esta recompensa? Puede tener diferentes formas y sabores: paquetes de galletas, tabletas de chocolate, platos de pasta, etc. Sí, dormir poco y mal nos convierte en impulsivos y ansiosos.

No dormir y el alzhéimer

Y no solo eso. Según los expertos, cuando llevas muchas horas despierto tu cuerpo reacciona como si estuviera ebrio. “Se calcula que después de 17 horas despierto la capacidad de concentración se sitúa a los mismos niveles que tendrías con una tasa de alcohol en sangre de 0,05, suficiente para dar positivo en un control de alcoholemia”, asegura Fernández.

Por otro lado, el 45% de los encuestados admiten que nunca o raramente duermen del tirón. Despertarse durante la noche es uno de los trastornos más comunes de sueño. Esto dificulta que puedas cumplir tu ciclo REM, y, entre otras cosas, dificultes que tu cerebro almacene nuevos recuerdos. Es precisamente en la fase de sueño REM cuando se produce gran parte de la consolidación de las experiencias vividas durante el día en nuestra memoria. Los recuerdos no se encuentran en un lugar específico del cerebro sino repartidos por toda la corteza cerebral, pero sí que existe un gran registro de recuerdos ‘archivado’ en el hipocampo, la zona del cerebro que primero ataca el Alzheimer”.

De hecho, según estudios recientes, no dormir tiene precisamente relación con esta enfermedad. Jana Fernández lo explica así: “el sistema glinfático es un mecanismo de autolimpieza del cerebro responsable de eliminar la basura molecular que se genera por la actividad natural del metabolismo del cerebro. Éste es mucho más activo durante la noche que durante el día. Es decir, que el sueño es la ‘ducha diaria’ que nuestro cerebro necesita para eliminar residuos como la proteína beta-amiloide, asociada con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer”.

No dormir y los virus

El 85% de los encuestados admite que sus niveles de estrés están altos o muy altos desde que empezó la crisis de la Covid-19, y como consecuencia derivada, el 75% expone que la calidad de su sueño desde entonces es mala. Es innegable que la llegada de esta crisis ha tenido un tremendo impacto emocional en la población y cómo esto acaba afectándonos a nuestro descanso, pero hay otro tema que tenemos que abordar para cerrar el círculo vicioso: dormir mal golpea a nuestro sistema inmune, lo que a su vez nos deja más vulnerables ante un virus. Ahora que hablamos tanto del tema, se nos olvida que la mejor barrera frente cualquier infección es un sistema inmune fuerte, y la privación de sueño no hace sino ponerle zancadillas, disminuyendo el número de células del sistema inmune que combaten dichas infecciones y aumentando el número de células inflamatorias que abren las puertas de nuestro organismo de par en par a todo tipo de virus”.

Claves para dormir mejor

Por todo ello, el primer paso para conseguir un descanso de calidad es ser consciente de su importancia a todos los niveles. El 95% de los encuestados así lo expresan: y es que dormir bien no es un lujo del que puedan disfrutar unos pocos, ni algo que consigas solo a través de suplementos o medicamentos. Es algo que todos podemos conseguir si le damos el peso que se merece en nuestra rutina diaria, por nuestra salud mental, física y emocional. Adoptar hábitos saludables durante el día y antes de irte a dormir son la clave para conseguirlo. Desconectarse de pantallas o cuidar lo que bebes y comes antes de meterte en la cama, hacer algún ritual relajante, exponerte a la luz natural durante el día lo máximo posible, mantener cuidado el espacio donde duermes y poner límites a tu agenda diaria son solo algunas sugerencias por dónde empezar. Cada persona es un mundo, pero desde luego, el descanso ha de ser una prioridad siempre.