Rafaela Santos: «Cambiar el miedo ante las dificultades por la resiliencia nos permite ganar en salud»

“La Covid-19 dejará un gran estrés postraumático en un número elevado de personas”, asegura Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de Resiliencia

Rafaela Santos es presidenta del Instituto Español de Resiliencia y de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático
Rafaela Santos es presidenta del Instituto Español de Resiliencia y de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés PostraumáticoJesús G. FeriaLa Razon

Impulsora y presidenta del Instituto Español de Resiliencia y de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático, Rafaela Santos dirige un equipo terapéutico, compuesto por psiquiatras y psicólogos clínicos, que desde la Neurociencia aplican la resiliencia en la prevención de la salud mental, un aspecto que por culpa de la pandemia se ha encaramado entre las principales preocupaciones de la comunidad médica y científica. Por ello, publica una edición ampliada y actualizada de su libro «Levantarse y luchar», guía de de referencia para hacer frente a la incertidumbre y los retos del futuro de manera constructiva.

-Dedica un nuevo capítulo a la Covid-19. ¿La pandemia provocará secuelas psicológicas en la gente?

-Sin ninguna duda. La Covid-19 dejará un gran estrés postraumático en un número elevado de personas que han estado en una circunstancia límite por culpa de esta situación.

-¿Qué tipo de personas resulta más vulnerable a ello?

-Quienes han estado en peligro de muerte en una UCI solos o quienes han perdido a algún familiar o a varios por culpa del virus sin haberse podido despedir, sin la oportunidad de cuidarles o acompañarles, podrían padecer estrés postraumático.

-¿Y en qué se traduce eso?

-Esa circunstancia límite suele transformarse en recuerdos muy intrusivos de miedo y angustia que periódicamente provocan pensamientos, pesadillas, ansiedad exagerada y estrés ante cualquier otra circunstancia que recuerde los estímulos relacionados con ese trauma.

-Frente a ello, asegura que todos tenemos un escudo llamado resiliencia, un concepto muy de moda ahora...

-Está en auge porque ahora se habla de ello, pero desde la Neurociencia llevamos más de 20 años promoviendo la resiliencia como factor muy protector de la salud mental. Ante un trauma existen dos caminos: lo normal, para la mayoría, es quedarse abatido, pero hay quienes, de forma natural, tienen la capacidad de afrontar esa adversidad, crecer y fortalecerse.

-Dice que es algo natural, pero ¿podemos aprender a ser resilientes?

-Sólo un tercio de la población tiene ese potencial innato, pero todos podemos aprenderlo y desarrollarlo. Y es muy necesario, porque sin esa capacidad de resiliencia el cerebro genera cortisol de forma crónica, bloqueado por el miedo y la incertidumbre, provocando lo que denominamos carga y dando lugar a enfermedades físicas y mentales, porque nuestro sistema inmune disminuye. Por eso está demostrado que la resiliencia aporta calidad de vida y salud mental.

-Denos las claves para lograr ese aprendizaje tan saludable...

-Lo primero es saber mi nivel de resiliencia o de vulnerabilidad. Hay una escala accesible desde internet de manera gratuita que lo mide para ver si necesito ayuda o si tengo esa capacidad más entrenada. A partir de ahí, existen programas de desarrollo basados en la intervención psicológica capaces de cambiar el estrés en resiliencia con claves muy sencillas, como la regla de las tres «A»: aceptar aquello que no podemos cambiar, pero sí tenemos la oportunidad de elegir la actitud que tenemos ante ello; adaptarnos a esa realidad, mirando hacia adelante y no fijándonos en lo que hemos perdido, sino en lo que podemos hacer con lo que nos queda; y el apoyo, porque superar algo solo siempre es más difícil.

-¿Las nuevas generaciones son cada vez más vulnerables?

-Sí. Estamos creando una generación muy frágil. Ante la adversidad se vienen abajo porque se les protege mucho desde pequeños. Lo tienen todo fácil e inmediatamente a golpe de click, con un mundo de felicidad a través de lasredes sociales que no es real. La clave está en el desarrollo de nuestro potencial y en la actitud. No hay que tener miedo a lo que nos pueda pasar en la vida y si cambiamos ese miedo por la resilencia ganaremos en salud.