Sociedad

¿A qué edad comienzan los adolescentes a consumir drogas?

La mayoría desconoce el riesgo y las repercusiones que el abuso de sustancias puede tener para su vida. De hecho, el 10% de los jóvenes que toman drogas sufre alguna secuela directa o indirecta

Alcohol, tabaco e hipnosedantes, seguidos del cannabis y la cocaína son las sustancias que más consumen
Alcohol, tabaco e hipnosedantes, seguidos del cannabis y la cocaína son las sustancias que más consumen FOTO: Dreamstime Dreamstime

Ansiedad, depresión, alteración del humor, pérdida neuronal, variación de la presión arterial que puede conducir a problemas cardiovasculares y pulmonares son algunas de las secuelas que el consumo de drogas puede ocasionar. Desde el punto de vista neurocognitivo, produce «deterioro cognitivo, con las consecuentes dificultades en la socialización y la memoria. Disminuye la inhibición a las respuestas automáticas y empeora la capacidad de pensamiento lógico y secuencial», con riesgo de «hemorragia cerebral e infarto cerebral isquémico», explica la doctora Ana Laura Fernández Perrone, neuropediatra del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo, también en Madrid.

Pese a los riesgos, el consumo de drogas entre los adolescentes no cesa, en gran parte porque la mayoría de ellos comienza a probarlas sin conocer las posibles consecuencias. De hecho, no ven el riesgo de esta conducta que puede acabar convirtiéndose en una adicción. «El consumo de drogas se incrementa a medida que va aumentando la edad. Entre los 11-13 años no supera el 2%, por lo que podríamos hablar de un consumo experimental; entre los 15-16 años es de un 34%, un consumo ocasional, y entre los 17-18 años el 66% de los jóvenes consume drogas, siendo además frecuente», detalla la neuropediatra.

Entre las sustancias más consumidas están el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes con o sin receta, seguidos del cannabis y la cocaína, siendo el alcohol la droga legal más ingerida y el cannabis la más consumida del lado de las sustancias ilegales.

«Impresiona la poca percepción real de riesgo que tienen los jóvenes de las sustancias que toman, sobre todo del alcohol y el cannabis. Desprecian el riesgo del consumo ocasional de otros tipos de drogas: pastillas, ácidos, cocaína... asumiendo los peligros que estos entrañan a favor de los falsos ‘’beneficios’' que creen obtener», explica la doctora.

«Además –prosigue–, tienen una falsa idea de control, al limitar el consumo a los fines de semana y momentos de ocio, convencidos equívocamente de que ese consumo no genera dependencia y los riesgos son bajos».

Y lo que contribuye a esta percepción errónea es «la ‘’permisividad social’' plasmada en la publicidad de sustancias adictivas, como el alcohol, el tabaco o el cannabis, y el fácil acceso a estas sustancias muy perjudiciales en sí mismas y facilitadoras en la iniciación al consumo de otras sustancias», precisa la doctora Fernández Perrone.

Y no es un asunto baladí porque, como recuerda la experta, «aproximadamente el 10% de los adolescentes consumidores tiene alguna repercusión derivada del consumo de drogas, de forma directa (intoxicaciones, trastornos mentales inducidos, etc.) o de forma indirecta (accidentes de modo, caídas, quemaduras, peleas, etc.)».

Ante esta realidad, la Fundación Quirónsalud ha firmado recientemente un acuerdo con la Policía Nacional para ayudar a los adolescentes y jóvenes de todo el país a conocer los riesgos asociados al consumo de sustancias estupefacientes. Una iniciativa que se enmarca en el programa de innovación educativa «Stay Healthy», impulsado por esta fundación en el año 2018 para promover hábitos saludables entre los jóvenes y que cuenta con otras temáticas como nutrición, sueño, ejercicio físico, Covid-19, adicciones a las nuevas tecnologías, salud mental y salud y medio ambiente.

Esta colaboración permitirá a ambas entidades acercarse a los problemas e inquietudes de los adolescentes con las adicciones, tanto aquellos relacionados con el consumo de sustancias, prestando un servicio a la comunidad a través de la aportación de un conocimiento fiable y riguroso, como con el fomento de habilidades sociales y comunicativas que les ayuden a evitar el desarrollo de comportamientos abusivos.

«Los jóvenes tienen dudas sobre múltiples cuestiones que les afectan y, en ocasiones, es importante que tengan a su lado a un adulto formado y experimentado que les inspire confianza y al que puedan preguntar, como puede ser su profesor, un médico o un policía», tal y como afirmó en su día el director general de la Policía, quien se mostró convencido de que esta colaboración «va a suponer un gran beneficio para los menores, pues se les va a dotar de nuevas herramientas para evitar caer en las adicciones».

Así, uno de los objetivos de esta colaboración es ayudar a los alumnos de 12 a 16 años a entender el concepto de adicción a sustancias, conocer los diferentes tipos que pueden generar trastornos adictivos y promover habilidades y actitudes que les ayuden a prevenir el consumo y la adicción.

Perfil

►La neuropediatra reconoce que es difícil establecer un perfil riguroso, pero se puede diferenciar un consumo problemático o de riesgo a fin de adoptar intervenciones y actuaciones específicas en cuanto a prevención y tratamiento. Además, «el perfil de los nuevos consumidores son adolescentes más o menos estructurados que estudian o trabajan y que conviven o dependen de su familia. Se inician en el consumo de drogas a edades tempranas en situaciones de ocio para divertirse y pertenecer a un grupo. En todo caso, hay muchos tipos de adolescentes y diferentes formas y motivaciones de aproximarse a este consumo».