Beber agua de mar puede ser beneficioso... aunque hay que hacerlo de esta manera

La enorme salinidad del agua de mar hace que esta no sea potable y que no pueda ser utilizada como fuente de hidratación. Sin embargo, si hacemos esto... podremos beberla

vaso agua | Fuente:  Karolina Grabowska / Pixabay
vaso agua | Fuente: Karolina Grabowska / Pixabay FOTO: La Razón (Custom Credit)

Las células de nuestro organismo están recubiertas por una membrana semipermeable que deja pasar el agua, pero no otras sustancias como el sodio y el cloro. Si la concentración de sal fuera de la célula es mayor que la que hay dentro, el agua sale de la célula para corregir el desequilibrio. Esta manera de igualar la concentración de sustancias a cada lado de una membrana es lo que se conoce como ósmosis.

Cuando la salinidad en el interior y en el exterior de una célula es diferente, tiende a equilibrarse | Fuente: Arek Socha / Pixabay
Cuando la salinidad en el interior y en el exterior de una célula es diferente, tiende a equilibrarse | Fuente: Arek Socha / Pixabay FOTO: La Razón (Custom Credit)

Por eso, cuando bebemos agua de mar, la ósmosis hace que las células compensen el exceso de sal expulsando mucha agua. Pero es tanta la cantidad que sería necesaria para equilibrarlo, que las células acabarían por encoger. Para evitar esta situación, el organismo intenta eliminar el exceso de sal de los fluidos a través de la orina. Sin embargo, los riñones solo son capaces de producir orina menos salada que el agua de mar. Por eso, para eliminar la sal suficiente como para no causar daño a las células, es necesario orinar mucha más agua de la que se ingirió. Y por eso el agua salada no quita la sed, sino todo lo contrario: conduce a la deshidratación.

Rebajar la dosis

En conclusión, la enorme salinidad del agua de mar hace que esta no sea agua potable y que no pueda ser utilizada como fuente de hidratación. Sin embargo, no podemos olvidar algo: el veneno no está en la sustancia... sino en la dosis. Y de la misma forma que la farmacología aprovecha los venenos animales, como una fuente de sustancias tremendamente útiles para la fabricación de medicamentos; nosotros también podemos aprovecharnos de la infinidad de minerales contenidas en las sales del agua de mar... si somos capaces de rebajar su dosis.

El agua de mar tiene una concentración de 36 g de sal por litro, frente a los 9 g por litro que tiene nuestro organismo. Por lo tanto, nuestro objetivo es conseguir agua de mar isotonizada, es decir, rebajada con agua dulce. Teniendo en cuenta la proporción de sal que contiene el agua de mar, lo recomendable es no tomar más de un cuarto de litro por día, y en una proporción de 3 partes de agua dulce por 1 de agua de mar.

vaso de agua | Fuente: Doris Jungo
vaso de agua | Fuente: Doris Jungo FOTO: La Razón (Custom Credit)

Beber así el agua de mar alcaliniza el organismo, lo que hace que se prevean enfermedades; favorece una regeneración celular total. Podemos decir que es el mayor reconstituyente de minerales que podemos ofrecerle a nuestro organismo: contiene minerales, proteínas, vitaminas y más de 78 elementos de la tabla periódica fundamentales para nuestro cuerpo.