157 armas para «curar» el Sida

España inicia un estudio único en el mundo que determinará cómo una mutación genética crea células resistentes al VIH

Este primer estudio, pionero en el mundo, pretender demostrar la eficacia de la sangre de cordón con la mutación genética CCR5 Delta32 en la curación del Sida
Este primer estudio, pionero en el mundo, pretender demostrar la eficacia de la sangre de cordón con la mutación genética CCR5 Delta32 en la curación del Sida

En 2007, Timothy Brown, paciente con leucemia y seropositivo, se sometió a un trasplante de médula ósea. Sus médicos desconocían que su donante tenía una mutación genética que convirtieron las células de Brown en resistentes al VIH. Sin quererlo, este norteamericano residente en Alemania, se “curó” tanto del VIH como del linfoma que tenía. Pasó a denominarse “paciente de Berlín”. Hasta ahora, ha sido el único caso de éxito.

Cinco años más tarde, el hematólogo del Instituto Catalán de Oncología, Rafael Duarte, planteó la misma técnica a uno de sus pacientes pero, en lugar de realizarle un trasplante de médula, le realizó un infusión de sangre de un cordón umbilical con la misma mutación. Este paciente también tenía leucemia y VIH. Como explica Duarte a LA RAZÓN, “el trasplante alogénico fue bien, pero el linfoma volvió a aparecer y falleció”. Y es que en el 20 por ciento de los pacientes la enfermedad “vuelve a progresar”, pero gracias al “paciente de Barcelona”, “tuvimos la primera evidencia científica con trasplante real que demostraba que las células se hacen resistentes”.

Hoy, el doctor Duarte, con el apoyo de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) ha presentado el inicio del primer estudio, pionero en el mundo, en el que se pretender demostrar la eficacia de la sangre de cordón con la mutación genética CCR5 Delta32 en la curación del Sida y así, “validar la experiencia de 2013 y contribuir a una nueva estrategia en la terapia del VIH”, explican desde la ONT. “Hasta ahora sólo contábamos con dos observaciones, pero no existía ningún ensayo previo”, matiza el director de la organización, Rafael Matesanz. Para emprender

este estudio, este organismo ha tenido que analizar en un año los 60.000 cordones recogidos en los distintos bancos de España. “De ellos, hemos seleccionado 25.700 que cumplían con los requisitos de celularidad y entre todos estos se han localizado 157 joyas terapéuticas que cuentan con la mutación”. Un 0,6 por ciento de todos, “un número que se aproxima a la prevalencia de esta mutación en la población que es de alrededor del 1 por ciento”.

El estudio, que durará tres años, se inicia a finales de diciembre “con un primer paciente que ya se ha visto que puede ser un candidato adecuado”, explica el hematólogo. Pero tienen previsto que participen en esta investigación en torno a 5 pacientes a los que se les hará un seguimiento de 12 meses. “No podemos estimar cuántas personas participaran de forma concreta porque los candidatos a este tipo de trasplantes se determinan entre 4 y 5 meses después de la detección del linfoma, mientras ya se les está dando quimioterapia. Así que, los pacientes irán presentandose”, explica Duarte. Y es que en el estudio participan los bancos públicos de cordón umbilical de Barcelona, Santiago de Compostela, País Vasco, Madrid, Málaga y Valencia, mientras que el estudio se realizará en los hospitales Puerta de Hierro-Majadahonda, Gregorio Marañón de Madrid, la Fe de Valencia y el Instituto Catalán de Oncología, todo ello con la financiación de la Fundación Mutua Madrileña.

La técnica que se va a estudiar sería un primer paso para “aprender de forma reglada cómo se puede curar el VIH con esta mutación”, explica el hematólogo, y, de este modo, “si el resultado es positivo, aplicar nuevas estrategias con menos toxicidad y de forma más segura”. Como puntualiza el doctor Matesanz, es un punto previo para “determinar una terapia génica que consiga que las células se vuelvan resisten al VIH”. Y es que los 157 cordones seleccionados “nos van a permitir tener un arsenal terapéutico para todos los países” porque los bancos están abiertos y pueden solicitarlos pacientes de todo el mundo, aunque es un comité director el que determinará quién los recibe.