Mujeres que no heredarán la tierra

Siglos de desigualdad no se evaporan en pocos años. Las mujeres no serán libres hasta que no lo sean económicamente. Eso está claro. De ahí que algunos países persistan en mantenerlas lejos de la herencia... que les corresponde

FOTO: José Maluenda

No hace demasiado tiempo, las mujeres españolas se enfrentaban a un problema, el de la herencia o el de la posesión de la tierra, que hoy nos parecen de un mundo alejado de nuestros valores de igualdad de oportunidades. El camino avanzado ha sido largo. Pero no todas las naciones lo han caminado. Muchos de esos países son de credo musulmán, por más que desde el feminismo se intente silenciar una realidad que –sin embargo, durante decenios– han aireado en países de tradición cristiana. En Yemen por ejemplo, el testimonio de una mujer en un juicio no cuenta lo mismo que el de un hombre y solo se acepta si la mujer está involucrada en el caso o cuando el acto sucedió en un lugar segregado. En caso de que se trate de un asunto financiero, el testimonio de la mujer vale la mitad que el del hombre. También en Irán, el testimonio de una mujer debe estar apoyado por dos hombres para que sea válido. Y no son la excepción. Son la norma. Una situación «normal» para las mujeres que en esos países quieren ir a ver un partido de fútbol, por ejemplo, en el que juegan hombres... Prohibido. Haram. Aunque estas situaciones absurdas se dan también en países con fuerte herencia cultural británica, como Nepal, por ejemplo, las mujeres solo pueden heredar de sus padres si se han quedado solteras. Curiosamente, y respecto a la propiedad de la tierra, algo clave en países del Tercer Mundo, en el que las mujeres son las que sacan adelante a la prole y donde el marido en muchas ocasiones se desentiende, en África un país destaca: Cabo Verde. Este tiene el registro más equitativo de las tierras: en este archipiélago, el 50,5% de los campos está a nombre de mujeres. El ranking positivo lo continúan Lituania (47,7), Letonia (46,8) y Estonia (35,8), seguidos de cerca por Botsuana (34,7) y Malaui (32). España se sitúa en casi un 22% de la tierra en manos de mujeres. Ahora que ha pasado la algarabía del 8-M queda claro que hay mucho por hacer. Hay labor para años.