Sánchez deja tiradas a millones de familias que no pueden conciliar durante la desescalada

El pasado sábado, el presidente del Gobierno admitió que existe un grave problema de conciliación. Su respuesta desató la alarma: “No hay presupuesto suficiente”

Millones de familias se enfrentan a la desescalada con miedo. La vuelta al trabajo trae consigo un problema, el de la conciliación. Cuatro millones de familias se sienten olvidadas por un Gobierno cuya única respuesta ha sido que el Ministerio de Trabajo no tiene presupuesto suficiente para la conciliación y que está en conversaciones con la Federación Española de Municipios y Provincias. Pero la desescalada ya está en marcha. "Las familias estamos solas cuando las empresas nos piden volver de manera presencial porque el teletrabajo no se legisla como debiera; solas ante una reducción de jornada que solo se plantea al 100% con la consiguiente pérdida total de salario; y solas, cuando tenemos que ejercer de profesoras al mismo tiempo que trabajamos”, denuncia Laura Baena, fundadora del Club Malasmadres y presidenta de la Asociación Yo No Renuncio.

A sus manos llegan miles de situaciones y dramas insostenibles, problemas reales que necesitan “soluciones reales” y no falsas promesas. Atrás queda ya aquella primera carrera por la conciliación en la que participó el propio Sánchez, aquella en la que se comprometió a luchar junto a las familias. La realidad a día de hoy es que “mientras toda España avanza hacia la fase 1 o siguientes, las familias, y principalmente las madres, nos encontramos con que nuestra situación no sólo no mejora sino que seguimos en fase 0”, explica Baena.

De este temor nació “Esto no es conciliar”, una campaña de Change.org para exigir al Ejecutivo de Pedro Sánchez que tome medidas urgentes. Campaña que cuenta ya con más de 170.000 firmas y que pone sobre la mesa el problema real de la conciliación. “Las familias no somos una prioridad en esta sociedad. No lo éramos antes del coronavirus y no lo somos ahora. En medio de esta pandemia, cuatro millones de familias permanecemos olvidadas. Niños, niñas, padres y sobre todo, madres. Sin colegios, sin abuelos y abuelas, sin tiempo. Obligadas, otra vez, a renunciar a nuestros trabajos, a nuestros sueldos, al tiempo que de verdad importa. Obligadas a elegir entre nuestros hijos y nuestras profesiones". Por todo ello, desde la Asociación Yo No Renuncio exigen una reunión con el jefe del Ejecutivo, al que piden tres medidas muy concretas.

⦁ Teletrabajo por imperativo legal

A su juicio, esta medida debe extenderse más allá del fin del estado de alarma, hasta tener certeza de la manera en que se volverá a las aulas en septiembre. El Gobierno ha prorrogado el carácter preferente del teletrabajo frente a cualquier otra medida, pero no obliga a la empresa a mantenerlo aunque el trabajador lo haya venido realizando con normalidad, eficacia y sin perjudicar a la empresa. Si la actividad se viene desarrollando así desde la entrada en vigor del Decreto del estado de alarma, no existen fundamentos razonables para denegarlo por parte de la empresa, ya que la situación que dio lugar a su implantación no ha cambiado sustancialmente.

Facilitar la adaptación de jornada y la reducción de la misma sin pérdida salarial

El Estado es quien debe asumir este coste. Los trabajadores deben tener la opción de adaptar su jornada laboral lo máximo posible, siendo de obligado cumplimiento para la empresa el respeto a este derecho ya contemplado en el Estatuto del Trabajador, sin tener que acudir a la vía judicial para hacerlo valer. No se pueden anteponer los criterios empresariales a las necesidades vitales de niños y niñas.

Ayuda retributiva para la contratación de personal

Destinada a aquellas familias en las que todos los progenitores o tutores legales estén trabajando fuera del hogar. Cuando ni el teletrabajo ni la adaptación o reducción de jornada son posibles, bien por características laborales o bien por circunstancias económicas familiares justificadas, el Estado debe articular una ayuda (distinta al Ingreso Mínimo Vital) para estas familias, dirigida a la contratación de una persona cuidadora de los menores o personas dependientes.

Los testimonios reales

“Cuando el pasado 14 de marzo nos encerramos en casa, a las más de 4 millones de familias con hijos e hijas que hay en España se nos dejó solas ante la problemática de conciliar la vida familiar y laboral”. Así arranca la campaña que destapa el abandono de madres y familias y que recoge cientos de testimonios reales. Estos son solo algunos de ellos:

  • “Soy enfermera y mi marido empleado de banca, con tres menores a cargo, sin abuelos y con montones de deberes cada día. Ésto no es vida, es una sobrecarga física y mental que estamos pagando las familias, que somos las que aportamos con nuestro sacrificio, un bien para el estado de bienestar del futuro, y se nos está ninguneado con cero empatía”.
  • “Estoy al cargo de mis dos hijos ya que mi mujer trabaja mañana y tarde. Me resulta muy difícil teletrabajar, y trabajar supone dejarles solos. Y además tengo que hacer de profesor, lo que implica nuevas preocupaciones e interferencias con mi propia vida. Esto es insostenible”.
  • “He estado tres meses sin trabajar pues mi sector es audiovisual. Solicite el paro pero no me ha llegado. Ahora voy a empezar por fin a hacer algunos proyectos y no tengo con quien dejar al niño. Soy madre separada y mis padres viven fuera de Madrid. ¿Qué opción tengo?”.
  • Tengo un hijo de grupo de riesgo y no he recibido ninguna ayuda desde el comienzo de la pandemia. He tenido que renunciar a mi sueldo para poder cuidar de mi hijo.
  • “Porque en mi empresa no me han dado ninguna facilidad para conciliar la vida familiar, y una reducción de jornada con el coste salarial es inviable. No se han buscado otras fórmulas y mis hijos están solos, y me siento mala madre por esta situación”.