La última advertencia de la viróloga Margarita del Val: “Se nos va a juntar la oleada de otoño con la de verano”

La investigadora del CSIC pide responsabilidad a las instituciones para imponer las medidas necesarias cuanto antes

Margarita del Val, viróloga e investigadora del CSIC, tiene claro que la oleada de otoño todavía está por llegar. El pasado domingo advirtió en el programa Liarla Pardo de ‘LaSexta’ de que el aumento de casos que se está viendo en Europa “no es la misma oleada que hemos tenido nosotros”. Para el resto de países de nuestro entorno son las propias del otoño porque “allí el frío ha empezado antes”. Del Val quiso matizar que España ha sido de los pocos países que ha vivido un repunte de casos en verano y destacó que “a nosotros se nos va a sumar la oleada de otoño, que vendrá con un desfase de unas dos semanas, con no haber podido bajar la oleada de verano.

La viróloga mostró su preocupación por lo que todavía está por venir y pidió a todos los gestores “mucha atención y responsabilidad en imponer las medidas necesarias cuanto antes” porque “no se nos pueden juntar dos oleadas”.

Respecto a los parámetros que se han utilizado para la toma de decisiones, Del Val cree que en el caso de Madrid se tendría que haber actuado, por lo menos, un mes antes. Cuanto antes se tomen medidas, “será menos duro, menos durarero, menos impopular y mucho más eficaz”, sentenció.

También mostró su opinión sobre el riesgo de contagio en los establecimientos del sector hostelero. La viróloga sostiene que se ha creado una sensación de “falsa seguridad” en las terrazas, cuando, según ella, “no estában teniendo ni una sola medida de protección frente al virus”.

Además, con la llegada del frío, los bares y restaurantes tendrán que empezar a utilizar aún más el interior de los locales, algo que conlleva muchos riesgos si no se realiza una correcta ventilación. “Si no hay una renovación continua y completa del aire, garantizada por el aire acondicionado o por las ventanas abiertas, el virus se acumula en los aerosoles y queda suspendido en el aire”. De esta forma, se puede contagiar a la persona que está al lado o a otra que está “a cuatro metros”.