La mortalidad en España es ya más alta en esta ola que en Alemania en la primera

Nuestro país registra 103 fallecidos por millón de habitantes desde el mes de junio, una cifra mayor que en siete países europeos durante los trágicos primeros cuatro meses de pandemia

Aunque no existe un consenso claro, algunos especialistas cifran el 12 de junio como la fecha de arranque de esta segunda oleada de la pandemia en España. En la primera, el pico de muertes fue muy abrupto durante los meses de marzo y abril, aunque a partir de ahí se redujo de forma paulatina con el confinamiento severo del estado de alarma y prácticamente quedó a cero en la fecha indicada antes.

Desde entonces, el número de fallecimientos ha vuelto a crecer y no ha parado de hacerlo, aunque de manera mucho más escalonada. Nuestro país contabiliza al menos 4.856 defunciones extra por Covid-19. Como España cuenta con una población de 47,4 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), esto equivale a decir que la tasa de mortalidad por Covid-19 en nuestro país en esta nueva fase es de 102,3 fallecimientos por millón de habitantes. Aunque pueda parecer baja en comparación con la registrada en el estallido de la pandemia, supera a la que registraron en la primera ola numerosos países de nuestro entorno.

El economista Fracesc Pujol, cuyos análisis estadísticos de los datos de la Covid-19 son seguidos fielmente desde hace semanas por su rigurosidad por decenas de sanitarios, recuerda en su cuenta de twitter que entre marzo y mayo Alemania registró una tasa de 101 fallecimientos por cada millón de habitantes; Dinamarca, una de 99; Austria, una de 74; Rumanía, una de 65; Eslovenia, una de 65; Noruega, una de 43 y la República Checa, una de 30. El número de muertes y, sobre todo, su tasa, sitúa a España como uno de los países del mundo más golpeados por la pandemia.

Partiendo de la cifra oficial de decesos que ofrece el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, nuestro país contabilizaría entre marzo y el pasado lunes 33.124 defunciones, lo que equivale a 708 muertos por millón de habitantes, ocupando así la sexta posición mundial empatada con Brasil, según el comparador estadístico en tiempo real Worldometer. Peor que nosotros sólo se situaría Bolivia, con 711; Andorra, con 737; Bélgica, con 880; Perú, con 1.008 y San Marino, con 1.237. Si en lugar de contabilizar la cifra ofrecida por el departamento que dirige Salvador Illa se utiliza la del exceso de mortalidad que refleja el INE a partir de la información enviada por los registros civiles, que es de 58.850 fallecidos, nuestro país no ocuparía el sexto lugar del podio mundial, sino el primero, al registrar 1.240,74 muertos por millón de habitantes, tres más que San Marino.

Estas nefastas cifras no tienen, sin embargo, visos de menguar. Como informó LA RAZÓN, las proyecciones epidemiológicas relativas a la pandemia de Covid-19 que ha elaborado el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) auguran que nuestro país podría sumar más de 25.000 muertes adicionales de aquí al próximo 1 de febrero con medidas de control del virus similares a las de ahora, con lo que la cifra acumulada de fallecidos se elevaría hasta los 58.883 con los criterios de contabilidad del Ministerio de Sanidad.

Este instituto, adscrito a la Universidad de Washington, en Seattle, EE UU y fundado por Bill y Melina Gates, estima que la cifra de defunciones podría dispararse hasta las 77.762 adicionales si se relajan todas las medidas de control, la apertura de los comercios y negocios es total y desaparece, por ejemplo, el distanciamiento social. Las estadísticas de este instituto avalan la efectividad del aislamiento a efectos del coste de vidas, aunque no miden el impacto causado por la parálisis de la actividad económica.