Una mujer de 35 años años muere por coronavirus y deja a sus 13 hijos al borde del desahucio

Los propietarios de la vivienda en la que reside la numerosa familia ya han entregado la orden de desalojo

Javier CebolladaEFE

Sonia Partridge ha muerto esta semana por Covid-19. Con tan solo 35 años y madre de 13 hijos ha fallecido en Stockton-on-Tees (Reino Unido). Además, esta familia numerosa se enfrenta justo estos días a un aviso de desahucio por parte de los propietarios de la vivienda en la que residen. Su pareja, Kerry Ann, ha declarado a la prensa británica que el fallecimiento de Sonia ha dejado a la familia sin “su columna vertebral”.

La joven, que sufría patologías previas, ingresó de urgencias en el centro hospitalario. Las pruebas confirmaron que se trataba de Covid-19. El trágico desenlace fue devastador para familia. “Se cansó demasiado, decidió quitarse el oxígeno y, después de eso, se fue muy rápidamente. Estábamos con ella cuando murió”, ha recordado Kerry.

Tal y como recoge el diario británico Mirror, Sonia tuvo dos hijos como madre soltera y Kerry, de 40 años, tiene otros seis. Los cinco restantes ya son hijos de ambas.

Kerry, que está estudiando en la universidad para ser matrona, ha afirmado que su pareja durante 11 años “amaba a todos con pasión” y que cuidar a los más pequeños sin ella será ahora “muy difícil”.

La viuda ha señalado a la prensa local que su familia “necesita tiempo” porque los propietarios les han entregado ya el aviso de desalojo. Por ese motivo, ha organizado una recaudación de fondos para cubrir los gastos del funeral de Sonia y para ayudar económicamente a la familia durante los próximos meses.

“Entro en una habitación y espero verla y ella no está allí. Veo a los más pequeños correr por la casa como si nada hubiera cambiado pero es muy difícil pensar que Sonia nunca los verá crecer”, ha lamentado.

Según Kerry, todos los miembros de la familia se han implicado en las tareas del hogar y esperan poder celebrar la Navidad, algo que le encantaba a Sonia. Una de las hijas, Meera Yo, de 16 años, vio a su madre en el hospital antes de morir y concluye: “nunca habrá suficientes palabras para rendirle homenaje”.