Salud

Varapalo de Europa a la ivermectina, el antiparasitario que prometía frenar la transmisión

La EMA desaconseja su uso para la prevención y el tratamiento de la Covid-19 fuera de ensayos clínicos bien diseñados, dado que no ha demostrado eficacia suficiente a las dosis autorizadas.

El antiparasitario, en el mercado desde los años 70, no ha demostrado eficacia a dosis que no sean tóxicas para el organismo.
El antiparasitario, en el mercado desde los años 70, no ha demostrado eficacia a dosis que no sean tóxicas para el organismo.

La ivermectina, junto a la hidroxicloriquina o la dexametasona, saltó a la palestra al inicio de la pandemia como posible esperanza para luchar contra el avance del SARS-CoV-2. Y es que este antiparasitario de los años 70 presentaba un perfil muy completo, ya que había demostrado su eficacia contra enfermedades como la sarna o la ceguera de los ríos (que causa un parásito en áreas rurales del continente africano) y estaba en proceso de estudio como “arma letal” contra los mosquitos que transmiten la malaria. En su “curriculum”, también incluía un efecto protector parcial contra 300 virus , como el dengue, el zika, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental o la chikunguña, además de ser barato y tener un perfil de seguridad ampliamente demostrado. Por ello, estaba siendo estudiado para reducir la transmisión del virus, como alternativa a la vacunación, por diversos grupos de investigación, entre los que se encuentra un equipo de científicos de la Clínica Universidad de Navarra y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

A raíz de la proliferación de investigaciones, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) revisó las últimas pruebas publicadas de estudios de laboratorio, estudios observacionales, ensayos clínicos y meta-análisis. Los estudios de laboratorio evidenciaron que la ivermectina podía bloquear la replicación del SARS-CoV-2 (el virus que causa el COVID-19), pero a concentraciones mucho más altas que las que se consiguen con las dosis actualmente autorizadas.

Toxicidad a dosis eficaces

Y este es el motivo por el que la Agencia ha concluido que los datos científicos disponibles hasta la fecha no apoyan su uso para la prevención y el tratamiento de la COVID-19 fuera de ensayos clínicos bien diseñados. “Aunque la ivermectina es generalmente bien tolerada a las dosis autorizadas para otras indicaciones, los efectos secundarios podrían aumentar con las dosis mucho más altas que serían necesarias para obtener concentraciones de ivermectina en los pulmones que sean eficaces contra el virus. Por lo tanto, no se puede excluir la toxicidad cuando la ivermectina se utiliza a dosis más altas que las aprobadas”, han señalado en un comunicado.

En la Unión Europea, los comprimidos de ivermectina están aprobados para el tratamiento de algunas infestaciones parasitarias por gusanos, mientras que los preparados cutáneos lo están para el tratamiento de afecciones cutáneas como la rosácea. El fármaco también está autorizada para uso veterinario en una amplia gama de especies animales para parásitos internos y externos.

Este antiparasitario ha mostrado, ‘in vitro’, que puede reducir la replicación del SARS-CoV-2, aunque a concentraciones mucho más elevadas que las recomendadas para uso humano. Sin embargo, el primer estudio preliminar que se hizo en humanos, que nunca se publicó en una revista científica, hizo que la ivermectina comenzara a emplearse en muchos países de América Latina a pesar de la falta de evidencia fiable sobre su eficacia en prevenir o tratar la infección.