La jefa de Simón que frena la segunda dosis de AstraZeneca fue la que vetó el pase de fase a Madrid

Pilar Aparicio tardó meses en comparecer ante el Parlamento y ha permanecido oculta durante toda la pandemia pese a tratarse de la mayor crisis de Salud Pública en los últimos cien años

La directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio, en los jardines del Instituto de Salud Carlos III
La directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio, en los jardines del Instituto de Salud Carlos IIITwitterLa Razón

La decisión sobre el segundo suero de AstraZeneca ha tenido dos posturas encontradas en el Ministerio de Sanidad. Tal y como ha avanzado LA RAZÓN, la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, María Jesús Lamas, defiende repetir con la misma vacuna a los que ya recibieron la primera de las dosis. Lamas, muy respetada en el sector farmacéutico por la gestión que ha realizado su departamento durante la pandemia, considera que lo razonable es dar AstraZeneca a los que ya fueron inoculados con esta vacuna, como postulan la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el lado contrapuesto se encuentra un alto cargo muy controvertido durante toda la crisis del coronavirus: Pilar Aparicio, directora general de Salud Pública y a la sazón, jefa directa del mediático Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias (CCAES) del Ministerio y subdirector general en el área de Salud Pública. Fuentes no oficiales del Ministerio aseguran que Aparicio ha defendido en todo este tiempo optar por administrar una segunda dosis de Pfizer, al trascender los episodios trombóticos en los pacientes que habían recibido la primera vacuna de AstraZeneca.

Su rechazo, ha frenado la administración de este segundo suero de AstraZeneca y ha sido clave para que se decidiera espaciar su posible inyección hasta un periodo de 16 semanas desde la inoculación de la primera, en espera de que el Instituto de Salud Carlos III hiciera público su estudio sobre el cruce de vacunas entre AstraZeneca y Pfizer. Las tesis de este organismo vendrían a darle la razón, pero en caso de imponerse dejarían en el aire el más de un millón de dosis de AstraZeneca que están guardadas en las neveras de las comunidades autónomas.

¿Quién es Pilar Aparicio, para imponer su peso durante semanas en el Ministerio? Aunque cuestionada al principio de la crisis de la Covid-19, con Salvador Illa recién estrenado en el cargo, la todavía directora general de Salud Pública volvió a coger fuerza con el paso de los meses. Prácticamente desaparecida de la escena mediática durante toda la pandemia, cedió el protagonismo pronto ante Fernando Simón, pero sus intervenciones la reforzaron de cara a los altos cargos del Ministerio, que tampoco tenían un plan B para sustituirla.

Aparicio tardó meses en comparecer en el Parlamento para dar cuentas de la gestión de una crisis que entraba de lleno en sus competencias, al tratarse de la peor pandemia vivida en el planeta en los últimos cien años. Controvertida, y mucho, fue su intervención en el freno a la desescalada que se decretó para Madrid al final de la primera ola, al firmar a posteriori un informe cuyo supuesto contenido se había comunicado antes. Ese informe negaba el pase de fase a Madrid horas después de que fuera notificada la decisión a la Comunidad de Isabel Díaz Ayuso, lo que motivó un aluvión de críticas desde todos los sectores, incluidos los empresariales, que no encontraban justificación a la decisión.

Aparicio ha participado también en decisiones trascendentales para la evolución de la pandemia como numerosos documentos que han servicio de guía a las autonomías en las cuatro olas de la pandemia, incluido el polémico sistema de semáforos, y también es una de los responsables de la política laxa adoptada en algunos momentos de la crisis con respecto a los aeropuertos, convertidos en foco de infección según algunas autonomías como la de Madrid.