España vuelve a desescalar con la amenaza de la sexta ola

El país entra en riesgo medio y los expertos piden prudencia para no repetir errores: «Hay que mantener restricciones básicas, al menos hasta que se asegure una inmunidad suficiente»

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España, desde que comenzó la pandemia, vive un eterno Día de la Marmota. Después de cinco oleadas de coronavirus, las dos últimas de mucha menos gravedad gracias a la vacunación, el Ministerio de Sanidad, junto a las comunidades autónomas, ha seguido la misma estrategia: reforzar restricciones cuando se dispara la incidencia y relajarlas cuando la curva de contagios entra en valle.

La maniobra se observa también ahora. España apenas ha entrado en riesgo medio, con una incidencia acumulada de 140 casos por cada 100.000 habitantes, según el último balance de Sanidad, y la mayoría de las autonomías ya no impone limitaciones en las reuniones ni públicas ni privadas. El ocio nocturno comienza a activarse, en algunos territorios, como Murcia, se permiten los macroeventos y en otras como Andalucía se ganan horas a la hostelería ¿Estamos precipitándonos? ¿Es más conveniente mantener el freno pisado hasta que se observe una bajada significativa de la curva?

El virólogo Estanislao Nistal, profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo, cree que, por las anteriores experiencias, lo mejor es conservar unas restricciones básicas. Al menos hasta que se certifique que la vacunación protege a largo plazo de la enfermedad grave de Covid. «Hay que comprobar que, aunque la incidencia se dispare, la inmunización es lo suficientemente extensa en la población como para no tener muchos casos graves. Ahora mismo estamos en ese impás». Ante esta situación, Nistal pide prudencia a las comunidades, si bien reconoce que «es muy difícil que se pongan de acuerdo para establecer un marco común de actuación».

Para el experto en Salud Pública, Joan Carles March Cerdà, «aunque todos los países europeos han jugado a lo mismo, a abrir y cerrar el grifo dependiendo de la curva, sin un plan para anticiparse a nuevos repuntes es una estrategia errónea». Cerdà defiende mantener limitaciones hasta que no haya prácticamente contagios. Pero «en España, cuando la incidencia apenas empieza a descender se abre la mano totalmente y parece que, si no se abre, se llega tarde». Eso ha provocado, en opinión de este experto, «que la pandemia dure más, haya más muertes, más casos y que la economía se vea más afectada. El levantar restricciones antes de tiempo es lo que empeora la economía y no al revés». Cerdà además advierte de una posible sexta ola. «Con la variante Delta ocupando prácticamente todo el nicho ecológico, el inicio del curso, la vuelta a la presencialidad en las empresas... no nos podemos aventurar a quitar de todo el cerrojo, corremos riesgo de rebrote en otoño».

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, consciente de la amenaza, advirtió el miércoles de que «las medidas de control tienen que estar ahí porque el virus sigue estando con nosotros», dijo tras el pleno del Consejo Interterritorial. Porque aunque España haya entrado en riesgo medio, con una tasa de contagios de 140 casos por cada 100.000 habitantes, todavía no se puede apostar todo a la vacunación. Aunque ya se haya alcanzado el 70% de personas vacunadas con pauta completa, la variante Delta hace que conseguir la inmunidad de grupo sea una quimera. Por ello , Darias no apuesta por la estrategia de Reino Unido, que el 19 de julio decretó el «Freedom Day», la desaparición de todas las restricciones, incluso la de mascarilla en exteriores. La ministra pide prudencia, pero lo cierto es que el país está acelerando una vez más la desescalada.

Ocio nocturno

El último paso a la normalidad que todavía las autonomías no se atrevan a dar es la reapertura total del ocio nocturno. En Baleares están prohibidas las discotecas y en Cantabria tampoco se permiten en municipios de alta incidencia. Cataluña y Murcia solo las abren si son exteriores. Galicia es la única comunidad que utiliza el pasaporte Covid para el derecho de admisión y en el resto de autonomías el horario no puede sobrepasar las tres de la madrugada. Y, aunque los ayuntamientos advierten que el cierre de discotecas propicia los botellones, los gobiernos autonómicos prefieren ser cautos.

Hostelería

En el sector de la restauración sí se han ido dando pasos a la normalidad, aunque todavía hay dos territorios, Cataluña y Aragón, en los que no se permite abrir más tarde de las 0:30 horas. Castilla-la Mancha es la más permisiva y la única que con cierre a las 2.00. El resto se mueven entre la 1:00 y la 1:30.

Reuniones

En lo que compete a los derechos fundamentales, el de reunión y el de movilidad, prácticamente han desaparecido las limitaciones. La Comunidad Valenciana fue la última en eliminar el toque de queda y ahora solo funciona en un pequeño municipio de Sevilla, Cantillana, tras registrarse un brote en una residencia de ancianos. Respecto a las reuniones sociales, solo seis territorios continúan restringiéndolas en espacios abiertos: Galicia, Extremadura, Aragón, Cataluña, Navarra y Murcia.