A la caza de los indecisos: más de cinco millones de españoles no se han vacunado aún

Los gobiernos regionales buscan atraerlos para alcanzar la inmunidad de rebaño. España se mantiene en el el podio de los países europeos con mayores tasas de población vacunada

Mariana Moreno está embarazada y no quiere vacunarse. Gina Niño retrasó la inmunización por falta de tiempo y lo ha hecho ahora
Mariana Moreno está embarazada y no quiere vacunarse. Gina Niño retrasó la inmunización por falta de tiempo y lo ha hecho ahoraBejaranoLa Razón

La mayoría no son negacionistas, ni antivacunas, ni siquiera «anti-esta vacuna», pero tienen sus razones para no haberse vacunado todavía o, incluso para no estar seguros de hacerlo. Integran esa cifra de 5,4 millones de españoles mayores de 12 años que aún no han recibido ningún pinchazo. Representan el 12,9% de la población susceptible de inmunizarse, y las autoridades sanitarias regionales han puesto el cartel de «se busca», desplegando su ingenio para atraerles con distintas iniciativas. Desde las clásicas llamadas y mensajes de texto a campañas más audaces como contar con la ayuda de influencers para convencer a los más jóvenes, acciones dirigidas a barrios y grupos de edad concretos con menor cobertura vacunal, puntos de vacunación masiva sin cita y en funcionamiento las 24 horas del día –los siete días de la semana– o las «vacuguaguas»: dos autobuses con el lema ‘Canarias se vacuna’ que han recorrido las ciudades de Gran Canaria y Tenerife a la búsqueda de gente no vacunada.

El despliegue es necesario, dado que de ellos depende que se consiga la tan ansiedad inmunidad de grupo, que la variante Delta ha recolocado en el 90%. Francia ha dicho de España que es «alumno aventajado de Europa» en la campaña de vacunación, una victoria que, en opinión de los medios del país galo, es más de la ciudadanía que del gobierno. Y es que en nuestro país el poso negacionista, aunque existe, no ha calado tanto como en otros vecinos europeos como Francia o Alemania. Con un 74% de la población completamente inmunizada –es decir, 34.903.802 millones de personas– un 78,1% con al menos una dosis, el 90% de las dosis entregadas, administradas y un ritmo de vacunación que antes del verano superaba el millón de pinchazos diarios, España se mantiene en el el podio de los países europeos con mayores tasas de población vacunada.

Sin embargo, como en muchas otras cosas en la vida, a medida que se va avanzando en las metas alcanzadas es difícil subir un peldaño más. Y cuando el objetivo es una inmunidad de grupo tan elevada como el 90%, cada décima cuenta. Según los expertos, si nos estancamos facilitamos al virus circular a mayor velocidad y, a mayor propagación, mayor posibilidades de que surjan nuevas variantes.

El verano ralentizó el ritmo de inmunización de un modo preocupante, debido a la movilidad geográfica típica de las vacaciones y a la negativa de todas las comunidades a vacunar a desplazados. Pero esta última semana, las aguas han vuelto a su cauce y más de 100.000 mayores de 40 años han dado el paso de ponerse el primer pinchazo.

Gina Niño tiene 39, pero también es una de esas personas «repescadas» con la vuelta del verano. «Mi vida es un estrés constante. Tengo un trabajo muy demandante, un niño de 11 años, estoy separada, etc. He tenido pocas vacaciones porque cambié de trabajo en abril, así que me he pasado todo el verano teletrabajando. Me trasladé a Mallorca estos meses, que es donde vive mi pareja actual, y él tiene una hija pequeña con un trastorno del espectro autista, por lo que también nos hemos ocupado juntos de los niños», explica.

Gina no es negacionista ni tiene duda alguna sobre la efectividad de la vacuna, solo priorizó otras cosas. «Tuve covid en abril de este año, y estuve unos días hospitalizada porque se me complicó. Estuve más tiempo del normal dando positivo una vez que me recuperé, pero luego ya me hice pruebas y tenía anticuerpos», señala. En cuanto volvió a Madrid, pidió cita y esta semana le inocularon su dosis única.

El caso de Mariana Moreno es distinto. Esta treintañera, publicista y fundadora de la un proyecto de crecimiento personal –Nimuhood– es mamá de una niña de un año y medio y está embarazada de casi seis meses de su segundo bebé. Cada vez se dispone de mas evidencias sobre la seguridad de las vacunas frente a la covid en el embarazo. En EE UU se han vacunado ya mas de 139.000 gestantes y en Reino Unido 52.000, y no se han identificado problemas de seguridad importantes. Las vacunas de RNA mensajero no contienen virus vivos capaces de producir la infección ni a la madre ni al feto. Aunque no se dispone aún de resultados de ensayos clínicos en gestantes, los estudios observacionales indican que los efectos adversos detectados son similares a los que se producen en la población general: dolor en el punto de inyección, cansancio, cefalea, dolor muscular o fiebre. Sin embargo, a Mariana estos argumentos científicos no le convencen. «No hay estudios sobre que es lo que le puede ocurrir al feto a medio y largo plazo», afirma. «Aunque parece ser que a corto plazo está yendo todo bien, la realidad es que no se sabe. Creo que el mismo riesgo estoy corriendo vacunándome que no haciéndolo. Ojala tuviera certezas, porque yo, si no estuviera embarazada, me habría vacunado ya». Reconoce que le da miedo contagiarse, especialmente ahora que está entrando en el último trimestre de su embarazo. «Fue una decisión difícil, pero he asumido el riesgo. Tengo muchas amigas embarazadas que tampoco se han vacunado. Me cuido e intento relacionarme lo menos posible fuera de mi familia», admite. Un estudio publicado en Nature y realizado con 10.800 mujeres embarazadas cifra en un 98% la eficacia de vacuna de Pfizer en la prevención de la infección.