“Los clientes querían ir a ver el volcán pero no vamos a hacer negocio de esta tragedia”

Una empresa de avistamiento de cetáceos de La Palma ha sufrido la cancelación de todas sus reservas. “Si la lava llega al mar, los delfines se alejarán”

La empresa de avistamiento de cetáceos "Fancy Tazacorte" teme por el futuro profesional de sus 15 empleados
La empresa de avistamiento de cetáceos "Fancy Tazacorte" teme por el futuro profesional de sus 15 empleadosLa RazónCedida

Aníbal Pino tiene 38 años y lleva siete como patrón de barco en «Fancy Tazacorte», una empresa de avistamiento de cetáceos con sede en el Puerto de Tazacorte (La Palma) a la que afecta de lleno la erupción del volcán Cumbre Vieja. Para empezar, en sus salidas ya no pueden acercarse a la zona de la costa donde Capitanía Marítima ha prohibido la navegación por su cercanía con el lugar donde se estima que podría «desembocar» el río de lava que baja, cada vez más lento, por la ladera. Aunque para su avistamiento de cetáceos (es una zona de tránsito y el 90% de las salidas logran ver alguna especie) suelen tirar hacia la zona noroeste de la isla, el problema es que los clientes les han cancelado las reservas. «Hemos dejado la época de turismo nacional y ahora comenzábamos con la internacional. El grueso de la clientela de estas fechas es alemana, belga, holandesa... pero desde ayer nos empezaron a llamar en cascada anulando las reservas», explica Pino. El martes, dos días después de que el magma comenzara a brotar al exterior desde la Montaña Rajada, tuvieron la última salida con el barco.

«Los clientes querían acercarse a una zona desde donde se viera el volcán para hacer fotos. Muchos turistas tienen interés en verlo y hacer fotos pero nosotros no vamos a llevar a la gente a verlo. Aquí lo estamos perdiendo todo, nosotros también, no vamos a ir a hacer negocio con esta desgracia», asegura tajante Aníbal.

A pesar del estratégico enclave (en estas aguas de La Palma se ven hasta cinco tipos de delfines, calderón tropical, cachalotes, rorcuales...) el futuro de los 15 empleados de esta empresa, al menos durante los próximos meses, es incierto si finalmente la lava cae al mar, aunque ahora los expertos ya no lo tienen tan claro. «Afectaría al negocio porque afectará a las especies. Es probable que aumente la temperatura del agua, la turbidez... Esto provocará que los animales se alejen y, al menos durante un tiempo, no se les vea por esta parte de la costa porque ellos se irán a zona segura», asegura el experto, como ya ocurrió, según apunta, con el volcán submarino de El Hierro en 2011.

Pero como todos los palmeros, Aníbal y sus compañeros no están preocupados solo por su negocio sino por el de tantos, que lo han perdido todo. Él, que tiene un bebé de siete meses y un niño de tres años, es uno de esos 6.000 vecinos evacuados por el riesgo de que alguna de las coladas del volcán sepultara su vivienda. «Yo vivo en El Remo y ya me fui cuatro días antes de que estallara porque mi padre, con mucha sabiduría en volcanes como tantos ancianos sabios de la isla, me advirtió de que me fuera de allí», asegura. «No esperes a ver lo que pueda pasar, un volcán tiene cosas impredecibles», le dijo y lo pudo comprobar la noche del martes, la «peor», según él. «No hemos dejado de sentir explosiones, esto no ha acabado y es una tragedia como pocas ha habido en España», dice, mientras sigue pendiente del trayecto que hace la colada a su paso por Todoque, si finalmente llega al mar.

Los pescadores no salen

Esa posible afectación a las aguas la están sufriendo ya, antes de que la lava toque al mar, también el sector de la pesca. De hecho, ese perímetro de seguridad cerrado a la navegación ha supuesto que decenas de pescadores de la zona hayan dejado de salir a faenar por tercer día consecutivo. Dan buena cuenta de ellos desde la «Pescadería Fina» de Los Llanos de Aridane, donde ayer notaban escasez de género, al ser muchos de sus proveedores pequeños pescadores que ya no han salido estos días. «Muchos tienen miedo y otros habrán ido por otras zonas de la isla, donde están trabajando con normalidad, pero la mayoría no han podido coger su barco del Puerto», sostiene la propietaria. «A muchos les ha hecho una faena porque ahora estos meses de septiembre y octubre es época de bonanzas, cuando el mar está en calma y hay más pesca, sobre todo de atún, sardina, caballa, vieja...».