Educación quiere reducir Religión a una hora semanal e impartir más Lengua y Matemáticas

El reparto horario y el nuevo currículo de Religión, no obstante, ha sido negociado con la Conferencia Episcopal y «las conversaciones con los Obispos han ido bien»

El número de alumnos que escoge la asignatura de Religión ha bajado en los últimos años
El número de alumnos que escoge la asignatura de Religión ha bajado en los últimos añosJesús G. FeriaLa Razon

La religión pierde peso en el sistema educativo. No solo porque ya no tendrá una asignatura espejo por ley, sino porque el Ministerio de Educación propone que los niños de entre 6 y 12 años que elijan estudiar Religión solo den una hora a la semana de esta asignatura, menos incluso que con la antigua ley socialista de educación, la LOE, del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que proponía que fuera hora y media. De esta forma queda recogido en el último borrador de decreto de Educación Primaria.

Así la Religión pierde horas en favor de otras asignaturas como Lengua, Matemáticas, Conocimiento del Medio y Educación Artística, según la propuesta del departamento de Pilar Alegría, que regula el 60% del horario de Primaria. Pero aún queda un 40 por ciento del horario escolar en manos de las comunidades autónomas.

En la antigua ley Wert se establecía para esta materia un mínimo de 45 minutos y dos horas a la semana. Así, podíamos encontrarnos autonomías, como Canarias y Aragón, donde los niños recibían 45 minutos de clase de Religión a la semana, y en otras hasta dos horas, como es el caso de Navarra.

Con los nuevos cambios se aplicará una reducción de 90 horas anuales de Religión, que el Ministerio reparte entre las asignaturas de Conocimiento del Medio, que gana 15 horas; Enseñanzas Artísticas, que tendrá 60 más; Matemáticas, diez más, y Lengua, cinco más.

No obstante, a estas horas lectivas habrá que añadir el 40% del horario que reparten las comunidades autónomas. Algunas como La Rioja ya han avisado de que darán a esta materia el mínimo legal asignado por el Ministerio de Educación y FP. La Comunidad de Madrid, por su parte, prevé mantener el mismo horario existente hasta ahora para la materia.

El reparto horario y el nuevo currículo de Religión, no obstante, ha sido negociado con la Conferencia Episcopal y «las conversaciones con los Obispos han ido bien», aseguran fuentes ministeriales.

La cuestión está ahora en qué van a hacer los niños que no elijan cursar esta asignatura, pero ya se ha pactado con los obispos que no se permitirá que avancen en contenidos curriculares y se recomienda a los centros que organicen otro tipo de actividades, ya que estos alumnos no podrían abandonar el centro educativo en horario lectivo. Los centros tienen autonomía ahora para organizar el horario y determinar cuándo se imparte la asignatura. Sin embargo, una de las cosas que se han barajado es la posibilidad de que la asignatura de Religión compute en Bachillerato, aunque aún no está redactado el decreto que desarrolla esta asignatura en esta etapa no obligatoria.

Entre los primeros en reaccionar a las modificaciones introducidas por Pilar Alegría está la Confederación de padres católicos (Concapa), que ha pedido que haya «menos horas de adoctrinamiento ideológico con la educación de Valores Cívicos y Éticos y más libertad para las familias para poder elegir libremente la asignatura de Religión que a este Gobierno parece que le molesta que la podamos elegir». Su presidente, Pedro Caballero, ha tildado de «inaceptable y partidista» el texto que ha remitido el Ministerio de Educación a las comunidades autónomas.

Por otra parte, el decreto rebaja el lenguaje para evitar dobles interpretaciones y en aras del consenso en cuestiones relativas al género o que incomodaban a algunas comunidades autónomas. También se elimina que los niños aprendan en la asignatura de Valores Cívicos y Éticos el significado de «lo bueno y lo malo», que había suscitado malestar, además de algunas otras expresiones que recoge el currículo de esta materia. Muchos, de hecho, ya vaticinaban que esta asignatura podría volver a convertirse en la nueva «Educación para la Ciudadanía» que tanta polémica causó en la época de Zapatero.