Qué es el síndrome de Hikikomori y por qué ya no es únicamente un problema japonés

Este trastorno tiene una especial prevalencia en Japón, hasta el punto de ser considerado una auténtica epidemia que afecta a uno de cada diez jóvenes

Los jóvenes que sufren de este problema se aíslan en su habitación, que acaba por convertirse en un lugar insalubre
Los jóvenes que sufren de este problema se aíslan en su habitación, que acaba por convertirse en un lugar insalubre Google

Los afectados por el “síndrome de Hikikomori” se encierran en sí mismos y no tienen contacto directo con nadie durante meses. En los casos más graves, el afectado se encierra en su habitación durante años y ni siquiera tiene comunicación con el resto de su familia.

Es importante puntualizar que no se trata de agorafobia (un trastorno de ansiedad ante los espacios abiertos); en el caso de estos jóvenes, el problema es que no quieren tener ningún tipo de interacción social, aún cuando se encuentran en un entorno protegido y en el que se sienten seguros, como su habitación.

Habitación de un afectado por el síndrome de puerta cerrada
Habitación de un afectado por el síndrome de puerta cerrada FOTO: La Razón (Custom Credit)

En algunos casos, el afectado, al ser presionado por su familia, sale de su hogar para esconder su condición de aislamiento; pero de hecho pasan su tiempo sin rumbo y sin ningún tipo de interacción social.

El término hikikomori surgió en Japón en el año 1998 y significa literalmente “estar apartado”. Lo acuñó el psiquiatra Tsukaba Tamaki Saito en su libro “Sakateki hikikomori, una adolescencia sin fin”.

Incidencia en España

Este trastorno psicopatológico y sociológico tiene una especial prevalencia en Japón, hasta el punto de ser considerado una auténtica epidemia, porque afecta a uno de cada 10 jóvenes. Es decir, al 1,9% de la población.

Pero en los últimos años, hemos visto que este no es un problema únicamente de la sociedad japonesa, sino que también ha afectado a varias sociedades occidentales. En España lo conocemos como “síndrome de la puerta cerrada”.

Ángeles Malagón Amor, psiquiatra del Hospital del Mar, encontró en 2014 unos 164 casos compatibles con hikikomori solo en Cataluña: “Yo creo que tiene que haber muchos más casos”, concluía.

También es importante puntualizar que, si bien en España se registran varios casos del síndrome de puerta cerrada, los máximos registrados rondan entre uno y dos años de aislamiento. Mucho menos que en el caso japonés, donde se han descrito casos de hasta 30 años de duración.

Los jóvenes que sufren de este problema se aíslan en su habitación, que acaba por convertirse en un lugar insalubre
Los jóvenes que sufren de este problema se aíslan en su habitación, que acaba por convertirse en un lugar insalubre Google

Esta situación se ha visto agravada ahora debido a los confinamientos por el coronavirus, que ha introducido nuevos hábitos de relacionarnos, que son bastante peligrosos si no sabemos gestionarlos con prudencia.

Cuáles son las causas

En un primer momento, se creyó que la enorme incidencia de este trastorno en Japón tenía que ver con las nuevas tecnologías, y con la oportunidad que le ofrecían a los jóvenes de apartarse de las exigencias de un sistema educativo y de una sociedad tan rígida como la japonesa.

Pero en los últimos años se sabe que su origen es algo más complejo... que ni siquiera podemos hablar de causas, sino de predisposiciones, como indican Mario de la Calle Real y María José Muñoz Algar en un en un estudio del Instituto Psiquiátrico Montreal de Madrid.

El afectado “típico” del síndrome de hikikomori es un varón de unos 20 años con una personalidad retraída y depresiva; tiene algún trastorno mental o psiquiátrico anterior, como trastornos afectivos o psicóticos; se siente superado por las expectativas que han volcado sus padres sobre él, lo que deriva en una baja autoestima; ha sufrido una infancia complicada, normalmente relacionado con el acoso escolar, lo que hace que, junto con la sobreprotección de su familia, encuentre en su hogar un lugar seguro y aislado del mundo exterior donde refugiarse. Abusa de las nuevas tecnologías porque le abren un mundo de posibilidades y una nueva forma de relacionarse sin que se les ponga un espejo frente a ellos.

El afectado por el síndrome de Hikikomori recurre a las nuevas tecnologías porque les permite evadirse de la realidad exterior
El afectado por el síndrome de Hikikomori recurre a las nuevas tecnologías porque les permite evadirse de la realidad exterior FOTO: La Razón

Cómo abordar el problema

La familia juega un papel muy importante en la detección y tratamiento de esta disfunción, porque los afectados por el síndrome de hikikomori o “síndrome de puerta cerrada” no suelen pedir ayuda... es posible que ni siquiera sean conscientes de su problema. Lo que hace que exista un déficit en el diagnóstico de este trastorno.

En Japón tienden a tratar el problema conversando, captando a estos pacientes a través de las redes sociales, e ir poco a poco abriéndose camino. En Europa sin embargo, se aboga por una medida más brusca, por “empujares” a salir a la calle.

Cuando el afectado ha sido diagnosticado como hikikomori, debe ser tratado desde múltiples disciplinas, combinando terapias psicológicas con distintos enfoques, desde el apoyo para reintegrarse en la sociedad mediante actividades grupales, hasta medicación para mejorar su estado anímico. En algunos casos, es posible que incluso sea necesario el ingreso hospitalario.