El problema de los Hikikomori: Un joven cuida el cadáver de su padre durante casi un mes porque “No tenía a nadie con quien hablar”

Un hombre japonés mantuvo el cuerpo de su progenitor en su apartamento durante 24 días hasta que fue detenido después de que un vecino denunciase el fuerte hedor que salía de la casa

Los ´Hikikomori` son un grave problema en la sociedad japonesa
Los ´Hikikomori` son un grave problema en la sociedad japonesa

En Tokio, capital del Japón, la Justicia ha condenado a un año de prisión a un hombre que mantuvo el cadáver de su padre en su vivienda durante 24 días debido a que tenía miedo a quedarse “sin su único amigo”.

El acusado, de 61 años, encontró el cuerpo sin vida de su padre, de 91 años, el pasado 31 de julio. Lo primero que hizo cuando le descubrió fue frotarle con una toalla limpia y cambiarle la ropa, pero no se sentía listo para despedirse de él, así que decidió mantenerlo durante casi un mes.

El hombre aseguró que limpió el cuerpo de su difunto padre a diario, eliminaba los insectos que aparecían fruto de la descomposición del cuerpo y utilizaba un aerosol para evitar el mal olor. También colocó una sábana de plástico bajo el sofá donde se encontraba para que sus fluidos corporales no empaparan el suelo.

Pasado un tiempo, el acusado comenzó a darse cuenta de que lo que estaba haciendo era realmente terrible, pero temía que si avisaba a las autoridades se quedaría “realmente solo”. Pese a sus intentos por alargar la estadía de su padre, un vecino acabó llamando a la Policía por el mal olor que venía procedente del piso. Finalmente, el acusado se confesó culpable de todos los cargos.

Durante el juicio, el juez, Tomohide Murayama, condenó al hombre a un año de prisión por ocultar un cadáver.

El condenado pasó toda su vida en el apartamento con la única compañía de sus padres. Sin embargo, su madre murió por cáncer cuando él tenía apenas 20 años. Desde ese momento se quedó con su padre, quien dejó su trabajo una década después. Durante todo ese tiempo padre e hijo vivieron de la pensión del progenitor. Cuando fue preguntado en el juicio por las intenciones que tenía acerca de que hacer con el cuerpo, él respondió “habría mantenido las cosas como estaban”, porque “no tenía a nadie con quien hablar”.

Los jóvenes que sufren de este problema se aíslan en su habitación, que acaba por convertirse en un lugar insalubre Google

Los Hikikomori, el aislamiento extremo

El caso ha vuelto a sacar a la luz la polémica que rodea a los ´Hikikomori`, un término japonés que en su traducción al castellano es la de ´apartarse`o ´estar recluido`. Se trata de un problema bastante grave asentado especialmente en la sociedad nipona. Son personas que pasan sus vidas encerradas y reducen al mínimo su relación con el mundo exterior. El término fue acuñado por el psicólogo japonés Tamaki Asaito en su libro “Aislamiento social: una interminable adolescencia”, de 1998.

Recurren a este aislamiento social para evitar presiones del exterior. Por lo general, no suelen tener amigos y pasan el tiempo viendo la televisión o jugando al ordenador durante todo el día. Se les conoce en la sociedad japonesa como “solteros parásitos”, porque solo se alimentan de las sopas instantáneas y no se van de casa de sus padres para tener mayor comodidad. Claro que todos los casos son diferentes. Hay quienes rehúsan incluso a estas tecnologías y únicamente esperan tumbados en la cama durante horas a que el tiempo pase.

En cuanto a la reacción de los padres ante este nuevo problema social, varía mucho, pero, por lo general, suelen tardar un tiempo antes de pedir ayuda psicológica para su hijo. Hay otro factor que también influye mucho en este problema y ese no es otro que la educación. En la cultura de Japón la madre suele ser la que se ocupa de la educación del hijo, la cual en muchos casos sobreprotege al hijo de los peligros del exterior.

Para la familia tener un ´hikikomori` es algo vergonzoso y, por ello, no suelen comunicarlo de puertas hacia fuera. La familia trata el problema como una etapa que el niño ha de superar y que solo cuando esté preparado volverá a integrarse en la sociedad. Pero, por desgracia, no suele ser así y la persona acaba aislándose completamente. Por ello, muchos familiares decidieron enviar a sus hijos/as a otros países para forzarles a salir de su cuarto. Así se conoció este problema en Occidente, donde no solo no se curó al joven, sino que además el problema fue traspasado a los padres de acogida.

Un tema controversial pero habitual en las numerosas investigaciones que se realizan hablan de la tecnología moderna como el causante de este fenómeno. Para los especialistas, la aparición de estas personas que buscan el aislamiento es un claro y serio toque de atención a las sociedades de ahora, en las que las generaciones permanecen desconectadas del mundo real.

De cualquier forma, aún se desconoce mucho sobre este trastorno aunque se asocia a desórdenes psiquiátricos. No hay una sola explicación. Hay muchos factores que juegan un papel importante en este tema.

Según el Gobierno de Japón se estima que 1,15 millones de personas con una edad comprendida entre los 15 y los 64 años son ´Hikikomori`. Dado que el número de habitantes del país asiático es de 126 millones, este porcentaje de ´Hikikomoris` representa a más del 1% de la población. Visto de otro modo, uno de cada 10 jóvenes lo sufre.

Dado el grave problema que supone en la sociedad japonesa, el gobierno tuvo que crear centros especiales, donde especialistas y afectados se unen para tratar de sacar adelante a estas personas, mediante actividades de psicoterapia y actividades como el teatro, el deporte o la música.

Medidas que parecen no ser suficientes para acabar con el destierro voluntario de muchos japoneses.

Un problema que ya no solo afecta a Japón

El trastorno se ha considerado cultural y, hasta cierto punto, hay razones para pensar que la sociedad japonesa es más propensa a este problema. las altas expectativas de los padres en sus hijos, la cultura de la vergüenza y las fuertes normas sociales son una mezcla explosiva para producir jóvenes aislados.

Sin embargo, hay que apartar el mito de que es un problema exclusivamente de Japón, ya que en los últimos años se han detectado casos en Corea del Sur y Hong Kong. También en occidente ocurre, países como Estados Unidos, Italia, Francia e, incluso, España cuentan ya con sus propios ´hikikomoris`.

Entre el año 2008 y el 2014 se contó unos 190 casos en España, pero según la psiquiatra española Ángeles Malagón Amor es “solo la punta del iceberg”. En Cataluña es donde más casos se han descubierto, en total 164. Todos ellos permanecen jugando a videojuegos o viendo películas. No trabajan, no estudian y viven con sus padres. Suele darse en varones de 18 a 25 años, aunque también se da en mujeres y en otros rangos de edad.

El término no debe confundirse con el usado en España, “Nini”, usado para describir a aquellos jóvenes, o adultos, que no estudian ni trabajan, pero que sí podrían hacerlo. ´Hikikomori` es un problema que genera los mismos resultados, pero debido a un trastorno psicológico-social, como apuntan los especialistas.