«Hay gente dispuesta a creerse cualquier cosa de internet»

Entrevista con Jordi Pereyra, divulgador científico y autor de «Las 4 fuerzas que rigen el universo»

Jordi Pereyra, divulgador científico y autor de «Las 4 fuerzas que rigen el universo»
Jordi Pereyra, divulgador científico y autor de «Las 4 fuerzas que rigen el universo»

«El mundo será un poco distinto cuando acabes de leer este prólogo», advierte el divulgador científico Jordi Pereyra en la primera línea de su nuevo libro, «Las 4 fuerzas que rigen el universo» (Paidós, 2017, 247 págs.). Y no es precisamente -esperemos- por el dichoso botón nuclear que Donald Trump parece tan deseoso de apretar, sino por una sinfonía de cambios mucho más sutiles, desde la evaporación hasta la erosión, pasando, dentro de tu cuerpo, por el incansable trabajo de los microorganismos del intestino o el incansable impulso del corazón.

El mundo cambia constantemente sin que lo percibamos y Pereyra intenta, con el sello de divulgador científico tan característico que plasma en su exitoso blog Ciencia de Sofá, buscar explicaciones a fenómenos que nos afectan directamente.

En esta entrevista con larazon.es, el autor defiende la necesidad de divulgar la ciencia y de situarla en el debate cotidiano: «Cuanto más se hable de ciencia en los medios más vidas se salvarán».

Pregunta: En un país en el que cuesta tanto vender libros... ¿hay que ser muy valiente para escribir uno sobre ciencia?

Respuesta: [ríe] No creo que sea una cuestión de valentía, simplemente escribo sobre temas que me gustan y mi bolsillo tiene la mala suerte de que esos temas están relacionados con la ciencia.

P: Dígame cuál es, en su opinión, el secreto para divulgar la ciencia, es decir, para acercarla al lector sin dejar de ser riguroso

R: Diría que, además de usar un tono ameno y la menor cantidad posible de terminología técnica, hay que explicar las cosas desde la base... Suponer que el lector nunca ha oído hablar del tema que estás tratando, vaya. En ese sentido, intento comunicar los temas que trato de la manera que me hubiera gustado que me lo explicaran a mí cuando era pequeño y empecé a leer libros de astronomía que me quedaban grandes. Por poner un ejemplo, para hablar sobre el descubrimiento de ondas gravitacionales, creo que no está de más explicar brevemente por qué se cree que la gravedad es una deformación del tejido espacio-temporal o cuál es el beneficio de poder observar el universo a través de señales que no están en el espectro electromagnético.

P: De las cuatro fuerzas que rigen nuestras vidas, y que aborda en su libro (gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil) ¿cuál cree que es la más sencilla de entender por el público y cuál la más compleja?

R: Creo que los efectos de la gravedad son los más sencillos de entender porque los notamos en nuestro día a día. Luego empiezas a leer sobre Einstein y te asustas en un primer momento, pero no creo que se trate de un tema insalvable desde el punto de vista conceptual. Supongo que las más complejas de entender seguramente son las fuerzas nucleares, porque sus efectos pasan totalmente desapercibidos para nuestros sentidos, así que hace falta más contexto para saber cómo se descubrieron y qué papel juegan en el universo.

P: Por su experiencia como divulgador de ciencia, dígame cuáles son los temas científicos que más seducen a los lectores, esos “clásicos” que nunca fallan

R: Al menos en mi blog, sin duda el tema estrella es la astronomía. También es el tema sobre el que más escribo porque es mi favorito, así que puede que mi opinión esté sesgada, pero diría todo lo relacionado con el espacio tiene éxito entre los lectores en general. La física también despierta mucho interés, así como la sección de “Patrañas” del blog, en la que desmonto afirmaciones pseudocientíficas.

P: Usted se afana, en su blog y en sus libros, en acercar la ciencia al común de los lectores. Pero, ¿se ha encontrado con algún tema científico con el que ha dicho: “Esto soy incapaz de explicarlo de una forma que se comprenda”? Como decimos en periodismo, para que lo entienda mi abuela la del pueblo...

R: Ahora mismo no se me ocurre ningún tema que haya evitado tratar por no poder expresarlo de manera más sencilla, pero sí que es verdad que al final algunos de mis artículos terminan siendo más accesibles que otros. En mi caso, cuando llega el momento en el que tengo que sacrificar el rigor en favor de hacer el tema más comprensible, creo que es mejor no simplificarlo más porque, si lo hago, acabo perjudicando a la gente que realmente está interesada en entenderlo.

P: En una de sus últimas entradas en el blog “Ciencia de sofá” empleaba su tiempo en rebatir a un youtuber que defendía que la Tierra es plana. ¿Hasta qué punto el automatismo de “lo ha dicho internet” o “lo ha dicho twitter” está haciendo daño a la ciencia?

R: Está haciendo mucho daño, sobre todo porque nuestra vida depende de esos avances científicos. Hay gente que está dispuesta a creerse cualquier cosa, por absurda que sea, mientras les digan que existe una conspiración de por medio que se la está intentando ocultar. El caso de la Tierra plana es un buen ejemplo de este fenómeno, pero hay casos más extendidos y, por desgracia, peligrosos. El movimiento antivacunas me parece uno de los peores, porque no sólo está haciendo que vuelvan a aparecer enfermedades que se creían erradicadas sino que, además, son los hijos de quienes creen en estas cosas los que terminan sufriendo las consecuencias de las decisiones irracionales de los adultos. Por ejemplo, el pasado enero murieron 17 niños en Rumanía a causa un brote de viruela provocado por las campañas antivacunación.

P: Hablemos del estado de la ciencia en España. El inicio de la crisis se llevó por delante el primer intento serio de dotarla de presupuesto y apoyo. ¿Fue un error estratégico injustificable o una consecuencia lógica e inevitable en un momento de recortes generalizados en todos los campos?

R: Nuestras vidas dependen de la ciencia, de modo que invertir en ella es muy necesario. La investigación trae grandes avances en medicina, transporte, producción de energía, tecnología alimentaria, nuevos materiales... Avances que, al final, repercuten en nuestra calidad de vida y en el impacto que tenemos sobre nuestro planeta, así que recortar la inversión pública en ciencia me parece un gran error.

P: ¿Estamos a tiempo de revertir esta situación? Es decir, ¿tenemos algo que ofrecer, por ejemplo, a los talentos científicos que han tenido que emigrar?

R: Supongo que siempre se pueden ajustar los presupuestos, pero no sé si hay alguna intención de hacerlo.

P: Usted termina su libro aludiendo a una hipotética “Teoría del Todo”. ¿Podría explicar en qué consistiría?

R: Actualmente, explicamos la naturaleza a través de dos modelos: la relatividad general de Einstein, que describe la gravedad como una deformación del espacio-tiempo, y el Modelo Estándar de Partículas, que abarca las tres fuerzas que actúan a nivel atómico y subatómico. La famosa Teoría del Todo simplemente sería una manera de explicar estas cuatro fuerzas bajo una misma interpretación. En realidad, el Modelo Estándar intenta hacer precisamente eso, postulando que las cuatro fuerzas se producen por el intercambio de unas partículas llamadas bosones. El problema es que, aunque describe muy bien el comportamiento de la fuerza electromagnética y las nucleares, no hay indicios de la existencia del gravitón, la partícula hipotética que mediaría la gravedad. De ahí que haya gente que se refiera al Modelo Estándar como una “Teoría de Casi Todo”. En el capítulo final del libro también hablo sobre la Teoría de Cuerdas y la Gravedad Cuántica de Bucles, que tratan de explicar el universo a través de un único modelo, pero de momento es pronto para decir si alguna de ellas se convertirá en la famosa Teoría del Todo en un futuro.

P: Para concluir: intente convencer al editor de un informativo de TV o al director de un periódico de que en su portada, prácticamente cada día, debería haber una noticia sobre ciencia. ¿Qué argumentos les daría?

R: Cuanto más se hable sobre la ciencia y sus avances en los medios, más interesada estará la población en ella y, por tanto, más atención le prestarán los políticos. Una sociedad con una buena cultura científica no sólo apoyará y pedirá una mayor inversión en investigación pública sino que, además, será menos propensa en caer en las garras de charlatanes como los que promueven el movimiento antivacunas. En este sentido, la mayor presencia de la ciencia en los medios podría salvar vidas.

P: Este pequeño “milagro” ocurre de vez en cuando, y las ondas gravitacionales, la sonda Rosetta o el sistema solar Trappist-1 arrebatan minutos a la política o el deporte. Haga de adivino y dígame qué acontecimiento científico volverá a colarse en las tertulias de los españoles...

R: Este año se va a intentar fotografiar el horizonte de sucesos de un agujero negro, lo que sin duda dará mucho de qué hablar. Si, por casualidad, este año se encontraran señales del famoso “planeta nueve” en los confines del sistema solar, también llamaría mucho la atención. En cualquier caso, creo que actualmente estamos viviendo tiempos muy emocionantes para la ciencia, sobre todo en los campos de la física y la astronomía.