Los ronquidos pasan factura a nuestra memoria

Un estudio revela que los patrones anormales de respiración durante el sueño pueden ser un signo de un futuro declive en nuestra capacidad de recordar.

Si usted ronca excesivamente puede que su memoria se resienta. Ése es el resultado de un sorprendente informe publicado en la revista «Neurology», el órgano de comunicación de la Academia Americana de Neurología. El ronquido grave y la apnea del sueño pueden ser un signo de futuro declive en la capacidad de memoria. El informe también advierte de que si se trata el trastorno del sueño con un aparato de terapia contra la apnea el riesgo de pérdida de memoria disminuye. Los autores del trabajo han analizado el historial clínico de 2.470 personas de entre 55 y 90 años divididas en varios grupos dependiendo del grado de afectación en la capacidad memorística: desde individuos completamente sanos a pacientes de alzhéimer. Además, registraron la historia de problemas del sueño de cada uno de ellos. Al hacerlo, descubrieron que las personas que presentaban trastornos respiratorios crónicos al dormir terminaban sufriendo pérdidas leves de memoria al menos diez años antes que el resto. En concreto, los pacientes con afectaciones severas de apenea del sueño empezaban a presentar los primeros síntomas de declive leve de la capacidad de recordar a los 77 años como media. Los que no sufrían esa condición mantenían la capacidad memorística intacta hasta cerca de los 90.

En cuanto al alzhéimer, parece haberse encontrado que los sufridores de apnea pueden desarrollar la enfermedad cinco años antes que el resto. Sin embargo, las personas que trataron su desorden del sueño con una máquina de presión positiva continua en las vías aéreas (el aparato que se usa para evitar los incómodos síntomas de la apnea) pudieron compensar el efecto y desarrollaron pérdidas de memoria más o menos al mismo tiempo que el resto de la población sana. Los patrones anormales de respiración durante el sueño son un trastorno común en la edad adulta y afectan al 52% de los hombres y el 26% de las mujeres.

Durante las últimas décadas se ha logrado acumular bastante evidencia que demuestra que el sueño es, entre otras cosas, una función reparadora de las funciones cognitivas. De hecho, cada vez sabemos más de la relación entre el sueño y la memoria. La privación forzada del sueño tiene efectos devastadores en la capacidad de recordar. Esta investigación puede reforzar esa idea y propone una clara vía de prevención de los trastornos de la memoria mejorando la calidad del sueño de las personas afectadas por ronquidos severos o apnea. Pero lo cierto es que todavía no es muy conocido el mecanismo exacto por el cual dormir bien favorece que tengamos una larga y sana memoria durante la vejez.