Cómo triunfar en los negocios con la Cábala

Muchos empresarios se han acercado a esta disciplina milenaria para tener éxito. El maestro Yigal Kutnovski ofrece hoy en Madrid una conferencia donde expondrá sus secretos

Muchos empresarios se han acercado a esta disciplina milenaria para tener éxito. El maestro Yigal Kutnovski ofrece hoy en Madrid una conferencia donde expondrá sus secretos

Mucho se ha dicho y escrito sobre la Cábala, sobre todo desde que celebridades como Madonna confesaran que la practicaban. La búsqueda de significados ocultos dentro de textos sagrados gracias a la asignación de números a palabras –lo que se conoce como gematría– ha rodeado a esta práctica mística de una aureola de misterio. Sin embargo, pocos saben que la interpretación de esta milenaria disciplina de origen judío goza también de aplicaciones terrenales. Concretamente, podría atesorar la llave para tener éxito en los negocios. «La palabra “cábala” significa recibir», explica a LA RAZÓN Yigal Kutnovski, maestro del Centro de Cábala. «Todos queremos recibir y tenemos necesidades. Pero la paradoja es que, para recibir, tenemos que dar: dar servicio, nuestra mejor atención, el mejor producto y precio. Que yo gane, es un buen negocio. Pero si ganamos yo y el cliente, es probable que el negocio sea duradero», añade Kutnovski, que ofrecerá hoy en Madrid una conferencia para explicar «los 13 principios cabalísticos para triunfar en los negocios». No en vano, «en los últimos 40 años, los empresarios se están inspirando en la Cábala» para prosperar.

Pero, ¿de dónde surgen estos principios? Como explica Kutnovski, de los principales escritos cabalísticos: el Antiguo Testamento, concretamente de las enseñanzas del patriarca Abraham, «el primer cabalista conocido para nosotros»; el «Zohar» o «libro del esplendor», escrito posiblemente en el siglo II d. C. por el rabino Shimón Bar Yojai, en el que se interpreta la Torá, la ley del pueblo israelita –la parte que los cristianos conocen como Antiguo Testamento– y que constituye una guía para el crecimiento espiritual; el «Séfer Ietzirá» o «Libro de la Creación», una introducción al origen de las letras hebreas y su significado, así como a las diez «sefirot» –o esferas– que componen el «árbol de la vida» y que ahondan sobre la comprensión de Dios y del Universo; y los escritos y estudios del rabino Isaac Luria, cabalista del siglo XVI.

Por ejemplo, ¿cómo manejar el dinero de nuestro negocio? Como afirma Kutnovski, en la Cábala se pueden encontrar consejos prácticos. «Es bueno tener una tercera parte de nuestro dinero invertida a largo plazo; otra tercera parte invertida, pero preparada para liquidarla rápidamente, y, la última tercera parte, invertida directamente en nuestro negocio». Del mismo modo, es indispensable la idea del «diezmo»: invertir un 10% de nuestro negocio de forma desinteresada en una causa –creando una fundación, financiando un hospital, etc–, pues supondrá «una inspiración para el dueño de la empresa y hasta el último de sus trabajadores». No en vano, gran parte del pensamiento cabalístico aplicado a los negocios se basa en «hacer una deferencia», de forma «que yo soy el principal beneficiario».

Asimismo, el orgullo y la ira son sentimientos a evitar, pues «nos alejan de la abundancia. Debemos olvidarnos de nuestro ego y transformar nuestra ira en misericordia y empatía». En este sentido, son importante los «celos positivos, que nos ayudan a crecer como seres humanos y empresarios», en contraposición a los «celos negativos, por los que se quiere destruir al adversario». «Cuando aprendo del que está a mi lado, de sus cualidades, me va a ir inspirando», añade Kutnovski. Y es que «el secreto es que todos ganen», incluida nuestra competencia, «aunque vendamos el mismo producto», pues cada uno de nosotros «tenemos un don único y podemos desarrollarlo».

Por último, otro de los consejos clave que arroja la Cábala versa sobre el concepto de «certeza verdadera». Cuando gozamos de éxito es cuando pensamos que nuestro negocio es seguro. Pero, en realidad, «el momento más oscuro es la señal de que estás cerca. Cuando crees que no hay ninguna razón y todos te dicen que no, es el momento verdadero, cuando mostramos nuestro verdadero potencial».