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España es uno de los países con mayor riesgo de automatización de empleos

La OCDE alerta de que el sistema de aprendizaje de adultos está anticuado y hay que rediseñar el sistema

  • Una trabajadora de una fábrica de componentes robotizada
    Una trabajadora de una fábrica de componentes robotizada /

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14 de febrero de 2019. 10:50h

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Rocío Ruiz.  13/2/2019

En los próximos años se van a perder siete millones de trabajos por la automatización, dicen los expertos. Más aún, dos tercios de los estudiantes que ahora cursan Educación Primaria van a trabajar en empleos que aún no se han creado. Con este escenario a la vista, ¿están los españoles adultos preparados para hacer frente a la “revolución” laboral en la que ya estamos inmersos, la digitalización o la globalización con una población cada vez más envejecida que tendrá que reciclarse para poder conservar su empleo porque deberá alargar su vida laboral? En este aspecto España necesita mejorar, según refleja una informe de la OCDE sobre “Cómo mejorar las habilidades: los sistemas de aprendizaje de adultos preparados para el futuro” expone que España “puede hacer más para que las necesidades de aprendizaje y las del mercado laboral estén más alineadas”. Así, “si dos tercios de las empresas son capaces de prever sus necesidades futuras de competencias, estos análisis raramente se utilizan para planificar las ofertas de formación”.

“Somos un país en el que el nivel de urgencia para entrenar a los adultos es alto porque un importante número de trabajos está en riesgo de desaparecer por la mecanización. Esto obligará a una formación más exigente para hacer la transición a trabajos que exigen mayores competencias y conocimientos”, explica Montserrat Gomendio, directora del Centro de Competencias de la OCDE. A esta circunstancia se une el hecho de que la formación que se ofrece a todos los niveles a la población adulta no se corresponde con lo que demanda el mercado. Es por esto por lo que “urge rediseñar el sistema de de aprendizaje de adultos y, en esto, el Gobierno tiene un papel importantísimo”, añade la experta. A esto se une que “hay que prestar apoyo con incentivos a la pequeña y mediana empresa para poder abordar los cambios para que estas amenazas se conviertan en oportunidades”. Y es que, para muchas empresas, los altos costes asociados a la formación, sigue siendo una barrera.

Por otra parte, según el informe, no se reciclan precisamente los que deberían hacerlo por la amenaza de la pédida de su empleo. Así, el 35,3 por ciento de los adultos participa en el aprendizaje relacionado con el trabajo (frente a un promedio de la OCDE del 41%). Sin embargo, el porcentaje se reduce al 19,2% cuando se trata de alumnos poco cualificados y al 21,6 por ciento para los parados de larga duración.

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