Cinco diputados del PP votan contra le reforma de mínimos del aborto

La Razón
La RazónLa Razón

El Congreso aprueba que las menores necesiten consentimiento paterno.

Tres meses después, la ley del aborto volvió ayer al Pleno del Congreso para su aprobación, con el mismo «malestar» dentro del grupo popular suscitado en abril, pues varios diputados rompieron –como hicieron entonces– la disciplina de voto y otros tantos acataron la reforma pese a no estar «cómodos» con la laxitud de la misma, que sólo impone –respecto a la ley de plazos anterior– el consentimiento paterno a las menores de 16 y 17 años que quieran interrumpir voluntariamente su embarazo, sin acotar el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad.

La rebelión que se preveía, se llegó incluso a hablar de una decena de díscolos, quedó reducida a sólo cinco diputados, gracias, en parte, a los propios parlamentarios que no emitieron un voto coherente en las dos votaciones a las que se sometió la reforma. Si bien, en la que concernía al dictamen de la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales, que estudió el texto, los diputados Lourdes Méndez, Eva Durán, Antonio Gutiérrez y José Eugenio Azpiroz votaron en contra y Javier Puente se abstuvo. En la que se requería su aprobación –tramitada como ley orgánica– Méndez, Puente y Durán se abstuvieron y Azpiroz votó a favor. Sólo Antonio Gutiérrez se mantuvo en el «no». Una divergencia de criterio que responde a una equivocación, según reconocieron los propios diputados, similar a la que sufrió Pedro Sánchez –ausente ayer en la votación–, que en su primer trámite en el Congreso votó a favor de la reforma, pese a haber realizado una encendida defensa contra su aprobación.

Superado el trámite, el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, mostró su satisfacción por la «unidad» del partido en una votación, que calificó como «masiva», y que atendía al compromiso realizado en el programa electoral de 2011. Con un apoyo prácticamente unánime del PP (179 apoyos) y con los votos favorables de Foro Asturias (1) y Unió Democrática de Catalunya (6) salió adelante la modificación de la norma.

Desde la oposición, contraria a la aprobación de la misma, se extendió el mensaje de que se trata de una medida puramente electoralista, dirigida a una minoría y que atenta directamente contra los derechos y las libertades de las mujeres. En este sentido, la portavoz del PSOE, Ángeles Álvarez, consideró que la reforma «condena a las jóvenes a una maternidad impuesta o a un aborto inseguro». El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, por su parte, defendió la necesidad de la misma porque supone una mejora y «ayuda a las chicas jóvenes» a afrontar la situación con el apoyo de sus progenitores.

El texto llegó al Pleno para debatir el dictamen de la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales sobre la reforma, así como las enmiendas que realizaron al mismo todos los grupos, salvo Unión del Pueblo Navarro que decidió retirarlas tras un acuerdo de última hora con el PP. Con este pacto, el PP trataba de mitigar la rebelión de sus diputados díscolos, pues éstos iban a respaldar las enmiendas de UPN para mostrar su desacuerdo con una ley que no suprime el derecho de las mujeres a decidir. La diputada Lourdes Méndez criticó la aprobación de esta «minireforma» que, en su opinión, no hace sino ratificar la ley de plazos en vigor.

Tras recibir luz verde en el Congreso, el texto llegará al Senado, donde tiene que ser estudiado por la Comisión de Sanidad. Una vez superado este trámite volverá a remitirse de nuevo a la Cámara Baja, para su aprobación definitiva, y se prevé que sea ya en septiembre cuando entre en vigor la reforma de la ley del aborto que propició la dimisión del ex ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón.