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La Cumbre del Clima sella las bases para activar el Acuerdo de París

Los 197 países han logrado pactar el denominado «libro de reglas». Sin embargo, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, considera que esta cumbre no ha logrado incorporar objetivos «más ambiciosos»

  • El presidente de COP24, Michal Kurtyka, reacciona con alegría en la conferencia que tuvo lugar en Katowice (Polonia) / Reuters
    El presidente de COP24, Michal Kurtyka, reacciona con alegría en la conferencia que tuvo lugar en Katowice (Polonia) / Reuters

Tiempo de lectura 8 min.

15 de diciembre de 2018. 23:28h

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R. S..  15/12/2018

La comunidad internacional consiguió hoy en la cumbre del clima (COP24) de Katowice (Polonia) sellar las reglas que permitirán aplicar el Acuerdo de París contra el cambio climático.

Tras unas negociaciones maratonianas que se han sucedido durante los últimos trece días, los representantes de 197 países han logrado pactar el denominado "libro de reglas" que regirá la lucha contra el calentamiento global durante las próximas décadas.

El documento final incluye una referencia al informe científico que apela a la importancia de acometer cambios "urgentes y sin precedentes" para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados, tras una gran controversia que amenazó con frustrar la cumbre.

Tras anunciar el acuerdo, el presidente de la COP24, el polaco Michal Kurtyka, afirmó que el trabajo durante esta cumbre se ha guiado por "un sentido de responsabilidad con la Humanidad y con el bienestar del planeta, que nos acoge a nosotros y acogerá a las generaciones futuras".

"Tenemos una serie de decisiones que hacen operativo el Acuerdo de París y que son tremendamente robustas", dijo por su parte la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien valoró positivamente el documento consensuado hoy.

Para Ribera, esta hoja de ruta supone "un motor de cambio" que permitirá ir avanzando hacia una mayor ambición en línea con este informe científico de Naciones Unidas (IPCC, en sus siglas en inglés).

Uno de los logros de este acuerdo ha sido establecer unas reglas comunes para todos los países a la hora de informar a la comunidad internacional sobre sus avances en la lucha contra el cambio climático.

Estas reglas de transparencia, que entrarán en vigor a partir de 2024, son muy importantes para dar "credibilidad" a un sistema en el que cada país decide sus acciones climáticas, subrayó la ministra española.

No obstante, el compromiso acordado en Katowice sobre transparencia es flexible y reconoce las peculiaridades y circunstancias de cada país, de forma que los Estados que lo necesiten dispondrán de un periodo de adaptación a este mecanismo de información común.

El acuerdo alcanzado hoy valora la labor de la comunidad científica en la elaboración del informe del IPCC y pide a la comunidad internacional que se tengan en cuenta sus recomendaciones, aunque no se incorpora en su literalidad en el texto adoptado.

Éste fue uno de los aspectos que estuvo a punto de hacer descarrilar la cumbre, ya que algunos países defendían que las conclusiones de la ciencia son incuestionables y no deberían estar sometidas a debate, frente a otro grupo, liderado por Estados Unidos, que ha cuestionado desde el primer momento el trabajo de este grupo de científicos.

En este sentido, Ribera lamentó que no se haya podido dar "un paso más" para alcanzar un acuerdo más ambicioso en el marco del informe del IPCC.

Organizaciones ecologistas como Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) también expresaron su satisfacción por que se haya logrado una hoja de ruta para implementar el Acuerdo de París, aunque consideran que "los países todavía no han alcanzado el nivel de ambición climática necesario para abordar una situación tan urgente como la que nos afecta".

En cuanto la financiación de acciones climáticas, el documento consensuado hoy reconoce que deben destinarse más recursos, especialmente a mitigación y reducción de efectos del cambio climático, en línea con lo acordado en París, pero no establece nuevas obligaciones para los países desarrollados.

El texto final del acuerdo sellado en Katowice también reconoce que las contribuciones para reducir las emisiones de cada país y lograr limitar el aumento de la temperatura deberían ser actualizadas al alza en 2020 -cuando entra en vigor el Acuerdo de París-, aunque no profundiza en este ámbito.

Aunque estaba previsto que la cumbre finalizara ayer, las negociaciones se prolongaron durante toda la noche y el plenario que dio el visto bueno al acuerdo se tuvo que suspender varias veces hasta su reanudación final a última hora del sábado.

Una de las causas de la demora ha sido el rechazo de Brasil a la modificación del sistema sobre la regulación del mercado de carbono, una cuestión que ha quedado sin resolver y que se abordará en la próxima cumbre del clima, la COP29, en Chile.

También la exigencia a última hora de Turquía para mejorar sus condiciones de financiación demoraron la consecución del acuerdo, que finalmente no ha recogido las demandas de Ankara.

Ribera esperaba incorporar objetivos «más ambiciosos»

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha admitido que el paquete reglamentario para la aplicación concreta del Acuerdo de París contra el cambio climático acordado este sábado en la cumbre del clima de Katowice (Polonia) no ha logrado incorporar objetivos "más ambiciosos".

Ribera ha reconocido que "no ha sido posible" avanzar en los mecanismos de los mercados de carbono sobre la base de un sistema común de Naciones Unidas, además de que, teniendo en cuenta el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático, no se han incorporado metas "más ambiciosas".

No obstante, la ministra subrayó que el mensaje político derivado de esta reunión es "muy positivo", ya que supone la voluntad de seguir trabajando "de manera cooperativa" para dar respuesta a los "grandes retos globales" en un momento en el que la comunidad internacional "encuentra grandes dificultades" para avanzar en la agenda multilateral y cuando algunos líderes políticos "presumen de su falta de confianza y de su voluntad de ruptura" con respecto a la comunidad internacional.

Ribera ha destacado que lo más importante de este paquete reglamentario, el "corazón" del acuerdo, es que sienta las bases de cómo reportar y utilizar los sistemas de transparencia como herramienta fundamental para ganar confianza en la capacidad de actuación en materia de clima.

Entre el resto de medidas que la ministra ha subrayado se encuentran la manera en la que poder anticipar y hacer un seguimiento de la financiación; cuáles son las obligaciones que se asumen en materia de adaptación; de qué manera reflejar en las contribuciones nacionales un incremento de la ambición en materia de mitigación.

Dos intensas semanas de negociación

El acuerdo es el resultado de dos semanas de intensas negociaciones para pactar una normativa que desarrolle en detalle el acuerdo global que se alcanzó en la capital gala en 2015 con el que se pretende limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados y que entrará en vigor en 2020.

El resultado es un 'libro de reglas' de 156 páginas que especifica los criterios para que cada país informe de los progresos en los compromisos de recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El texto ha sido ya criticado por algunos países y grupos ecologistas que consideran que no es lo suficientemente ambicioso. "La mayoría de la normativa para el Acuerdo de París ha sido creada, algo que debemos agradecer, pero el hecho de que haya países que hayan sido incluidos a rastras y gritando demuestra que no se han concienciado de la urgente necesidad", ha argumentado Mohamed Adow, portavoz de Christian Aid.

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